Nuevos estudios realizados en la formación Durupınar, cerca del monte Ararat, detectaron material orgánico y anomalías internas que volvieron a alimentar una hipótesis debatida desde hace décadas. Los investigadores analizan si esos indicios pueden corresponder a restos de madera antigua, aunque todavía no existe una confirmación científica de que se trate del Arca de Noé.

Una nueva investigación desarrollada en Turquía volvió a poner en discusión uno de los misterios arqueológicos y religiosos más conocidos de la historia: la posible ubicación del Arca de Noé. Los estudios se concentran en la formación Durupınar, una estructura geológica con forma similar a la de una embarcación ubicada cerca del monte Ararat.
Los investigadores detectaron en el lugar material orgánico y características internas que consideran llamativas. Entre los elementos encontrados aparece un suelo oscuro que podría contener restos de materia orgánica en descomposición, una posibilidad que ahora será sometida a nuevos análisis para establecer su origen y antigüedad.
La formación Durupınar fue identificada en 1959 y desde entonces generó numerosas teorías debido a su silueta, que recuerda a un barco. Sin embargo, durante décadas geólogos y especialistas sostuvieron que se trataba de una formación natural producida por procesos geológicos y no de una estructura construida por seres humanos.
Qué encontraron los investigadores
Los trabajos recientes incluyeron perforaciones y estudios del suelo realizados en colaboración con especialistas universitarios. Según los responsables del proyecto, las muestras obtenidas no revelaron una base sólida de roca en algunos sectores y presentaron concentraciones de materia orgánica superiores a las registradas en áreas cercanas.
Una investigación previa realizada en 2024 ya había detectado que el suelo dentro de la formación contenía aproximadamente tres veces más material orgánico que el terreno circundante. Ahora, nuevas muestras serán examinadas para determinar si esa concentración puede estar vinculada con madera antigua, actividad humana u otros procesos naturales.
Los investigadores también mencionaron posibles estructuras internas detectadas mediante estudios geofísicos. Esos indicios alimentaron nuevamente la teoría de que debajo de la formación podría existir una estructura distinta a la roca natural, aunque por el momento no existe evidencia concluyente que permita afirmar que se trata de una embarcación.
La relación con el relato bíblico
El interés por Durupınar se debe también a su cercanía con el monte Ararat, mencionado tradicionalmente como la región donde habría quedado el Arca después del diluvio narrado en el libro del Génesis. Esa coincidencia geográfica convirtió al lugar en uno de los principales puntos de búsqueda de posibles evidencias relacionadas con el relato bíblico.
Pese a los nuevos hallazgos, los investigadores todavía deberán determinar la naturaleza y antigüedad del material encontrado. Los estudios no permiten confirmar hasta ahora que la formación Durupınar corresponda al Arca de Noé, por lo que la hipótesis continúa abierta y bajo análisis científico.

