Los 7 alimentos de primavera que podés sumar a tus comidas para aprovechar sus nutrientes

Algunos alimentos se destacan por su aporte de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes y pueden incorporarse fácilmente a las comidas de todos los días.

Cuando llega la primavera, también aparecen nuevas opciones para renovar el menú y aprovechar alimentos frescos y de estación. Entre ellos hay algunos que suelen ser llamados “superalimentos”, aunque el término no corresponde a una categoría científica ni médica.

La expresión se utiliza para hablar de alimentos que tienen una alta densidad nutricional, es decir, que concentran una buena cantidad de vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y otros compuestos beneficiosos en relación con la cantidad que se consume.

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Entre las opciones que pueden incorporarse durante esta época del año aparecen los espárragos, frutillas, arvejas, ananá, lentejas, salmón y espinaca. Más allá de las modas alrededor de los “superalimentos”, se trata de ingredientes que pueden formar parte de una alimentación variada y equilibrada.

Las frutillas, por ejemplo, son una opción típica de esta época y pueden sumarse a desayunos, yogures o ensaladas de frutas. Los espárragos y las espinacas también pueden incorporarse fácilmente a tortillas, tartas, salteados o ensaladas, mientras que las arvejas funcionan tanto como guarnición como ingrediente de distintas preparaciones.

Por su parte, las lentejas aportan fibra y proteínas vegetales y no tienen por qué quedar relegadas a los guisos de invierno, también pueden utilizarse en ensaladas o preparaciones más frescas. El salmón aporta proteínas y grasas saludables, mientras que el ananá puede convertirse en una alternativa para sumar fruta a la alimentación cotidiana.

¿Cuánto dura la comida en la heladera?

Algunas veces sucede que una parte importante de los alimentos que se compran termina en la basura, ya sea por mala conservación, desconocimiento o falta de planificación.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel mundial se pierden o desperdician 1300 millones de toneladas de alimentos cada año, lo que equivale a un tercio de toda la producción destinada al consumo humano.

Esta cifra representa no solo un fuerte impacto ambiental, sino también una pérdida económica y social significativa en la gestión de los hogares. Frente a esta realidad, especialistas en nutrición e inocuidad señalan que incorporar pequeñas pautas de organización diaria en la cocina puede marcar una gran diferencia.

Conocer los tiempos promedio de conservación resulta fundamental para planificar el consumo y evitar descartar comida de manera apresurada: carnes crudas, de 2 a 3 días (mantener siempre en recipientes cerrados para evitar goteos); comidas cocidas y sobras, de 3 a 4 días como máximo; lácteos abiertos, entre 5 y 7 días; huevos, hasta 3 semanas si se refrigeran; frutas y verduras, entre 3 y 10 días según el tipo y almacenamiento.

El orden dentro de la heladera cumple un rol técnico esencial para garantizar la correcta circulación del frío y prevenir la contaminación cruzada. Estantes superiores e intermedios: ideales para alimentos cocidos, preparaciones listas para consumir, lácteos y fiambres. Estante inferior: zona asignada a carnes crudas, siempre bien selladas para evitar goteos sobre otros insumos. Cajones: destinados a frutas y verduras, idealmente separadas entre sí. Envases y rotulado: guardar las sobras en recipientes transparentes y colocar los productos antiguos al frente facilita visualizarlos para consumirlos primero.

Con pequeños cambios en la manipulación cotidiana es posible extender la durabilidad de varios insumos. Hojas verdes (lechuga, espinaca): conservarlas lavadas, bien secas y envueltas en papel absorbente dentro de un contenedor hermético. Limones: guardarlos sumergidos en un frasco con agua en la heladera para mantener su jugosidad. Bananas: separarlas del racimo o congelarlas en rodajas cuando estén muy maduras. Manzanas: mantenerlas alejadas de otras frutas, ya que liberan etileno y aceleran su maduración. Paltas: si están abiertas, rociar la superficie con jugo de limón, cubrir con film al contacto y conservar con el carozo; si hay exceso, triturarlas con limón y congelar en porciones.

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