El candidato del Partido Liberal obtuvo más votos que el actual presidente, pero no alcanzó la mayoría necesaria para ganar en primera vuelta. Los brasileños volverán a las urnas para elegir entre el senador y el líder del Partido de los Trabajadores, que busca su cuarto mandato.

Flávio Bolsonaro y Lula da Silva disputarán la presidencia de Brasil en una segunda vuelta el próximo 25 de octubre. El senador del Partido Liberal (PL) se impuso en las elecciones de este domingo, aunque no consiguió la mayoría de los votos válidos necesaria para evitar el balotaje.
El resultado dejó al actual presidente, del Partido de los Trabajadores (PT), por detrás de su adversario, pese a los pronósticos de las encuestadoras. Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo, mientras que Flávio, de 45, aspira a llegar por primera vez a la presidencia.
Tras emitir su voto, Bolsonaro afirmó que el país “necesita un cambio” y sostuvo que pretende llegar al gobierno para “liberar al pueblo brasileño”. Lula, por su parte, señaló que la ciudadanía debe elegir “entre democracia y barbarie”.
Flávio asumió la candidatura del PL después de que su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, recibiera una condena a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado contra Lula. Su plataforma combina una reducción de la estructura estatal, medidas de endurecimiento penal y una ampliación de la explotación de petróleo y gas.
El senador propone eliminar al menos una decena de ministerios, reducir impuestos, avanzar con privatizaciones y establecer un nuevo límite al crecimiento del gasto público. Lula plantea mantener el marco fiscal actual y combinar el control de las erogaciones con inversión pública y políticas sociales.
El presidente también busca ampliar el Nuevo PAC, un programa de inversión pública y privada en infraestructura. En materia tributaria, propone corregir distorsiones para que los sectores de mayores ingresos paguen proporcionalmente más impuestos.
Las propuestas sociales y de seguridad para el balotaje
La propuesta de Lula mantiene al programa Bolsa Familia, destinado a 20 millones de familias vulnerables, entre sus principales herramientas de asistencia. También defiende el plan habitacional Minha Casa, Minha Vida y plantea reducir la jornada laboral y terminar con el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso, sin recortar salarios.
En seguridad, el presidente propone fortalecer la coordinación entre las fuerzas federales y estaduales y crear un Ministerio de Seguridad Pública. Su programa incluye financiamiento para equipamiento e infraestructura, tecnología para rastrear armas y dinero, y medidas de prevención en barrios vulnerables.
Flávio plantea declarar como organizaciones narcoterroristas al Primeiro Comando da Capital, al Comando Vermelho, a las milicias y a otras facciones. También propone bloquear sus activos y reforzar los controles fronterizos para atacar sus fuentes de financiamiento.
El candidato del PL promete construir cinco cárceles federales de máxima seguridad y habilitar 500.000 plazas penitenciarias en cuatro años. Su plataforma contempla penas más duras, restricciones a la progresión de condenas y una reducción de la edad de responsabilidad penal.
Además, Bolsonaro impulsa un sistema nacional de reconocimiento facial y la instalación de más de un millón de cámaras en espacios públicos, puertos y aeropuertos. Lula combina la persecución financiera del crimen organizado con la urbanización de barrios populares, la recuperación de espacios públicos y programas destinados a jóvenes.
Las diferencias también alcanzan a la educación y la salud. El oficialismo prioriza la enseñanza técnica y universitaria, la atención primaria y la vacunación, mientras que Flávio promueve las escuelas cívico-militares, los vales educativos y la telesalud.
En materia energética, ambos contemplan continuar con la explotación de hidrocarburos. Lula la combina con una transición hacia una economía de bajo carbono, mientras que Bolsonaro propone ampliar la extracción y agilizar los permisos ambientales.
La Amazonía y las relaciones internacionales
El actual presidente plantea alcanzar la deforestación neta cero para 2030 y desarrollar actividades productivas vinculadas a la economía verde. Al mismo tiempo, defiende la explotación de las reservas petroleras del presal como parte de su política energética.
Flávio promete terminar con la deforestación ilegal para 2029, aunque no detalló las medidas específicas que aplicaría en la Amazonía. Su programa también incluye el procesamiento de minerales críticos dentro de Brasil, el desarrollo de energías limpias y cambios normativos para favorecer la instalación de centros de datos.
La elección también pondrá en juego la orientación internacional del país y sus relaciones con Estados Unidos, China, Europa, el Mercosur y los BRICS. Durante su mandato, Lula buscó fortalecer el multilateralismo, la integración regional y la cooperación con el Sur Global.
En Argentina, Javier Milei mantuvo una relación cercana con Jair Bolsonaro y fuertes tensiones con el gobierno de Lula desde su llegada a la presidencia en diciembre de 2023. La segunda vuelta definirá quién conducirá Brasil durante el próximo mandato.

