Washington observa a Brasil en un tablero global marcado por China

NewsITe
Estados Unidos sigue con extrema atención las elecciones presidenciales en Brasil, en un contexto de fuerte competencia geopolítica y económica con China por la influencia en América Latina. El resultado en el principal socio regional de ambos gigantes puede reordenar alianzas políticas y reorientar negocios estratégicos en sectores clave como energía, infraestructura y alimentos.
En Washington se interpreta que un eventual alineamiento más cercano de Brasil reforzaría el intento de Estados Unidos por recuperar peso político en la región, luego de años en los que China se consolidó como principal socio comercial de casi todos los países latinoamericanos. Analistas consultados por medios internacionales señalan que, para la Casa Blanca, está en juego “prácticamente un alineamiento total de la región con gobiernos afines”.
La rivalidad entre Washington y Pekín sobrevuela el proceso electoral brasileño. Mientras el gobierno estadounidense se muestra más explícito en sus gestos, China opta por la discreción. Especialistas remarcan que Brasil ha logrado separar el discurso político de la práctica comercial, manteniendo una intensa relación económica con el gigante asiático más allá de los cambios de signo ideológico en el poder.
China, principal socio comercial y jugador silencioso
En los primeros ocho meses de 2026, alrededor del 29% del comercio exterior de Brasil tuvo como contraparte a China, muy por encima del 11,5% correspondiente a Estados Unidos, de acuerdo con datos oficiales. El vínculo se construyó inicialmente sobre el intercambio de materias primas como mineral de hierro y soja, para luego diversificarse con petróleo y carne bovina.
Este patrón reproduce, en parte, la vieja relación que Brasil mantuvo con Europa: exportaciones de bajo valor agregado e importaciones de manufacturas industriales. Aunque se trata de una dinámica criticada por economistas desarrollistas, lo cierto es que le dio a China un lugar central en la economía brasileña y, por extensión, en el mapa comercial de la región.
Especialistas en relaciones internacionales señalan que las elecciones en Brasil son hoy más determinantes para la estrategia estadounidense que para la de Pekín. Sin embargo, advierten que un gobierno de derecha podría introducir matices en la velocidad y el alcance de nuevas inversiones chinas, sobre todo en sectores considerados sensibles por Washington, como telecomunicaciones, energía y puertos.
La región, entre la pragmática económica y las presiones políticas
Mirado en perspectiva regional, el caso brasileño no es una excepción. Países como Chile, Perú, Ecuador o Colombia, incluso bajo administraciones de derecha, no rompieron lazos con China. Por el contrario, muchos de sus líderes viajaron a Pekín para fortalecer el comercio y buscar mayor valor agregado para sus exportaciones.
- China se consolidó como socio clave de Sudamérica, incluso con gobiernos ideológicamente distantes.
- Estados Unidos procura recomponer influencia apoyándose en afinidades políticas y en la agenda de seguridad.
- Brasil es pieza central: define el tono de la relación regional con las dos potencias.
“Las elecciones en Brasil son más importantes para Washington que para Pekín. Está en juego un alineamiento político de la región, aunque sobre una base económica que sigue girando en torno a China”, coinciden especialistas consultados.
Aun durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2018 y 2022, Brasil se mantuvo dentro del bloque BRICS, que integra junto con China, Rusia, India y Sudáfrica, lo que confirma el peso estructural del vínculo con Pekín más allá de los cambios de gobierno. La nueva elección vuelve a colocar al país en el centro de la disputa entre las dos mayores potencias del planeta, mientras América Latina intenta equilibrar intereses económicos inmediatos con presiones geopolíticas de largo alcance.

