Reino Unido cita a la embajadora argentina y sube la tensión por Malvinas

NewsITe
La tensión diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la cuestión Malvinas sumó en las últimas horas un nuevo capítulo. El gobierno británico convocó en Londres a la embajadora argentina, Mariana Plaza, para exigir explicaciones sobre el reciente pedido presentado por Buenos Aires ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el que busca frenar proyectos petrolíferos en las inmediaciones del archipiélago.
La subsecretaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, confirmó la citación a través de un mensaje difundido en redes sociales. Allí cuestionó con dureza el planteo argentino, al que definió como un “intento de socavar los derechos, la prosperidad y la seguridad económica” de los habitantes de las islas. Desde la perspectiva del Reino Unido, la ofensiva legal de la Casa Rosada apunta a debilitar la industria hidrocarburífera que impulsa la administración isleña.
Kumaran sostuvo además que la actividad petrolera en la zona está regulada por la legislación de las Falklands (Malvinas) y que se realiza, según afirmó, en concordancia con el derecho internacional, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS, por sus siglas en inglés). En ese marco, consideró que el reclamo argentino “no refleja un comportamiento responsable” frente a los compromisos internacionales asumidos.
La funcionaria británica fue más allá y puso en duda la confiabilidad de la Argentina como socio diplomático y comercial. Al mismo tiempo, reafirmó la histórica posición de Londres sobre el estatus del archipiélago: insistió en que las islas “son británicas” y reiteró que el Reino Unido defenderá “los derechos de los isleños a la autodeterminación”. También recordó que el primer ministro Andy Burnham ratificó recientemente el respaldo “firme” a los habitantes del territorio.
La estrategia argentina y el frente legal internacional
Del lado argentino, el conflicto escaló esta semana cuando el presidente Javier Milei decidió iniciar un arbitraje internacional contra el Reino Unido por las actividades hidrocarburíferas en la zona en disputa. El Gobierno sostiene que los emprendimientos petroleros constituyen una explotación ilegal de recursos naturales pertenecientes a la Argentina, en un territorio administrado por Gran Bretaña desde 1833 y reclamado de manera ininterrumpida por nuestro país.
Según adelantó el propio Milei, si Londres no atiende el requerimiento argentino en el plazo de dos semanas, la Cancillería pedirá a un tribunal internacional la aplicación de medidas provisionales para resguardar los derechos soberanos nacionales en el área. El mandatario definió esta ofensiva como un intento de frenar “el saqueo ilegal” de recursos en el Atlántico Sur.
En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores envió alrededor de 200 notas de advertencia a empresas e inversores de unos 30 países que participan o podrían participar de proyectos petroleros en la zona. Además, se iniciaron unos 60 procedimientos administrativos y se radicaron al menos tres denuncias penales en la Justicia argentina contra una decena de compañías hidrocarburíferas de capitales británicos, israelíes y canadienses, así como contra sus directivos.
El conflicto por los recursos energéticos en torno a Malvinas se suma a la larga disputa de soberanía que la Argentina mantiene con el Reino Unido desde el siglo XIX. Mientras Londres insiste en la autodeterminación de los isleños, Buenos Aires subraya que se trata de un caso especial de descolonización pendiente, amparado por las resoluciones de Naciones Unidas que instan a ambos países a retomar las negociaciones bilaterales. La reciente escalada muestra que, lejos de atenuarse, la puja por el control político y económico del archipiélago sigue en el centro de la agenda diplomática.

