Economía de Milei hacia 2027: riesgos y desafíos

Riesgo país alto y un crecimiento que se enfría

NewsITe

La economía argentina cierra 2026 con algunos indicadores que muestran una mejora nítida respecto del inicio de la gestión de Javier Milei: superávit fiscal y comercial, una inflación mucho más baja que la de 2023 y un Banco Central que volvió a acumular reservas en lugar de vender dólares. Sin embargo, el mercado todavía no termina de convalidar ese cambio de escenario y mantiene la vara alta a la hora de evaluar el riesgo argentino rumbo a 2027.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el economista Gustavo Neffa, director de Research for Traders, remarcó que la proyección de crecimiento para 2026 se redujo a la mitad: de un 3% esperado inicialmente a alrededor de 1,5%. Hacia adelante, sugiere un repunte moderado, con una expansión cercana al 2,5% en 2027 y del 3% en 2028. Según su mirada, las “ganancias rápidas” del programa económico se habrían concentrado en 2024 y 2025, cuando la desinflación y la estabilización inicial del tipo de cambio generaron un fuerte rebote financiero.

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Esa etapa de euforia quedó atrás. Los bonos argentinos, que habían escalado en los primeros meses del año, volvieron a ceder entre 5% y 10%, y hoy muestran rendimientos de entre 11% y 13% en los tramos cortos y alrededor de 12%-13% en los largos. Para Neffa, este nivel de tasas implica que el riesgo país continúa en valores “altísimos”, un dato clave en la previa del año electoral.

Reservas, superávit y el talón de Aquiles del financiamiento

Uno de los puntos que más preocupa a los inversores es la situación de las reservas internacionales. De acuerdo con las estimaciones del analista, hoy equivalen a cerca del 5% del PBI, por debajo del rango de entre 10% y 15% que muestran otras economías de la región. Aunque el Gobierno avanzó en la normalización del frente fiscal y cambiario, todavía persisten dudas sobre la solidez del “colchón” financiero del Banco Central.

“El Gobierno ha ido haciendo los deberes, pero son requisitos necesarios, no suficientes”, advierte Neffa al analizar la composición de las reservas. Desde su óptica, si se mira con lupa, una porción relevante de esos activos responde más a endeudamiento que a acumulación genuina de dólares comerciales, lo que limita la capacidad de respuesta ante eventuales shocks externos.

En contrapartida, el frente comercial muestra señales más robustas. El superávit de la balanza podría superar los US$ 25.000 millones este año y sostenerse en niveles similares hacia 2027, motorizado por tres pilares productivos: hidrocarburos, minería y agro. El desarrollo de Vaca Muerta, los proyectos de litio y la recomposición del complejo sojero —tras años de sequía— aparecen como factores centrales para explicar ese desempeño.

Inflación, salarios y clima político de cara a 2027

La inflación, sin embargo, seguirá siendo un termómetro sensible. Neffa proyecta que será “muy difícil” perforar el 1,6% mensual en el corto plazo y ubica el cierre de 2026 en un corredor de entre 1,7% y 1,9% por mes. La estacionalidad, los movimientos del tipo de cambio y la dinámica del precio internacional del petróleo continúan condicionando el ritmo de la desinflación, aunque el economista prevé que la baja podría profundizarse a partir de marzo si se mantienen la disciplina fiscal y la estabilidad cambiaria.

El otro foco está en la economía real. Poder adquisitivo, salarios y recomposición del ingreso serán variables decisivas en 2027. Una recuperación débil del consumo o una nueva desaceleración de la actividad podrían incrementar la incertidumbre y contagiar a los mercados financieros, encareciendo todavía más el costo de financiamiento para el Estado y el sector privado.

En este punto, el contexto internacional también juega fuerte. Tasas de interés elevadas, un repunte del precio del petróleo, una caída en los commodities agrícolas o un endurecimiento de las condiciones financieras globales pueden afectar el flujo de inversiones hacia la Argentina y complicar la viabilidad de proyectos bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Además, pondrían bajo la lupa el acceso a créditos de organismos multilaterales y líneas bancarias internacionales.

“Lo peor que puede pasar es que la crisis internacional bloquee todo tipo de financiamiento hacia Argentina para muchos proyectos”, advirtió Neffa, al analizar los riesgos externos que enfrenta la economía en la antesala del año electoral.

PASO, calendario electoral y un Banco Central más blindado

En paralelo, el tablero político introduce otro nivel de incertidumbre. El Gobierno impulsa la eliminación o suspensión de las PASO, un cambio que, de concretarse, podría modificar de manera sensible la lectura de los mercados. Neffa recordó que, en experiencias anteriores, las primarias funcionaron como un “antes y un después” para los activos argentinos, moviendo el dólar, los bonos y las acciones según el resultado de las urnas.

Pese a ese ruido, el economista destaca que la economía llega a 2027 con “cambios estructurales tremendos” respecto de 2024, entre ellos un Banco Central “mucho más blindado” y una estructura comercial más diversificada. La gran incógnita es si esa combinación de superávit, menor inflación y exportaciones en alza alcanzará para compensar el riesgo político y convencer a los inversores de que la mejora llegó para quedarse.

De cara al próximo año, el Gobierno apuesta a que la actividad retome una “muy buena tasa” de crecimiento, apuntalada por el sector energético, la minería y el agro, junto con un superávit comercial elevado. El desafío central será transformar ese potencial en una mejora palpable del ingreso de los hogares y en un descenso duradero del riesgo país, condiciones indispensables para que Argentina logre financiar su deuda y consolidar la estabilidad más allá del calendario electoral.

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