El Gobierno relativiza la volatilidad de los datos económicos

La Casa Rosada matiza las críticas de Milei a los indicadores

NewsITe

El Gobierno nacional salió a aclarar las recientes críticas del presidente Javier Milei a los indicadores económicos oficiales, en particular al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), y remarcó que no se analizan cambios en las metodologías de medición utilizadas por los organismos estadísticos.

Las declaraciones del mandatario, realizadas en una entrevista televisiva, generaron dudas sobre la solidez de las estadísticas públicas. Sin embargo, en la Casa Rosada interpretan que Milei buscó señalar la fuerte volatilidad que muestran algunas series en el actual contexto de reacomodamiento económico, y no poner en tela de juicio la calidad de las mediciones.

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“Cuando se construyen indicadores desestacionalizados se trabaja sobre la base de un comportamiento histórico. Si la economía atraviesa cambios estructurales profundos y sucesivos shocks, esos indicadores pueden mostrar movimientos muy bruscos”, explicaron fuentes oficiales, en línea con lo planteado por Milei en televisión.

Desde el entorno presidencial insistieron en que el Presidente no habló de errores técnicos, sino de la dificultad para interpretar los datos en un escenario de fuerte inestabilidad. “Los datos están dando cualquier cosa porque hay mucha fluctuación y variación en la ponderación, no porque esté mal la medición. No hay ninguna observación sobre la metodología”, sostuvo una fuente consultada.

“Efecto serrucho” y contexto económico

En el Ejecutivo describen la dinámica actual como un “efecto serrucho”: meses con subas significativas de la actividad alternan con otros de caída marcada. Ese patrón, remarcan, es propio de una economía que aún procesa múltiples shocks, entre ellos el ajuste fiscal, la corrección de precios relativos y la persistencia de la recesión en varios sectores.

Ejemplo de esta dinámica es el último dato del INDEC, que informó que en julio la actividad económica cayó 1,4% interanual y retrocedió 2,9% frente a junio en la medición desestacionalizada. Para el Gobierno, esos vaivenes deben leerse con cautela, sin apresurarse a sacar conclusiones definitivas sobre la tendencia de mediano plazo.

En paralelo, el oficialismo también quitó dramatismo a la baja del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella. En septiembre, el indicador retrocedió 5,9% y se ubicó en 1,94 puntos, el nivel más bajo desde el inicio de la gestión Milei.

  • El INDEC reportó una caída de 1,4% interanual de la actividad en julio.
  • El índice de confianza en el Gobierno se ubicó en 1,94 puntos, mínimo del actual mandato.

“Es un índice fluctuante. El mes pasado nos dio arriba de los 2 puntos y el mes anterior abajo”, relativizó una fuente con acceso al despacho presidencial, que insistió en que no hay planes de modificar las metodologías estadísticas.

En este marco, el oficialismo busca mantener la confianza en los datos disponibles y, al mismo tiempo, resaltar que la lectura de los indicadores debe hacerse considerando la transición económica y la alta volatilidad que atraviesa hoy la Argentina.

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