En apenas seis meses, casi dos millones de argentinos cayeron en la pobreza

El 32,3% de la población quedó por debajo de la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia alcanzó al 7,5%. En comparación con la segunda mitad de 2025, alrededor de 1,9 millones de personas se incorporaron al universo de pobres. Otras 538.000 pasaron a no contar con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

pobreza

La pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026, lo que representa alrededor de 15 millones de personas. La indigencia, en tanto, llegó al 7,5% y afectó a cerca de 3,5 millones.

El deterioro resulta más evidente al comparar esos registros con los correspondientes al segundo semestre de 2025. En apenas seis meses, alrededor de 1,9 millones de personas se sumaron a la población bajo la línea de pobreza. En tanto que aproximadamente 538.000 pasaron a integrar el grupo cuyos ingresos no alcanzan siquiera para cubrir la canasta alimentaria.

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Las estimaciones alternativas muestran un escenario todavía más complejo. La consultora Equilibra, que realiza una medición que corrige la subdeclaración de ingresos y utiliza canastas actualizadas a partir de la ENGHo 2017/18, calculó una incidencia de la pobreza cercana al 45%, 1,4 puntos porcentuales superior a la registrada durante el segundo semestre del año pasado.

Por su parte, el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) estimó que, sin transferencias sociales como la AUH, Tarjeta Alimentar, Pensiones no Contributivas, Progresar y programas de empleo, la pobreza alcanzaría al 35,3% de la población y la indigencia treparía al 12%.

Empleo, salarios y canastas detrás del deterioro

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA vinculó el aumento de la pobreza con una combinación de factores relacionados con el mercado laboral, los ingresos y el costo de vida. Entre ellos señaló el menor dinamismo y la pérdida de calidad del empleo, junto con la expansión de ocupaciones informales y precarias.

A esto se sumó un menor impulso de los ingresos laborales. La recuperación del poder adquisitivo que había acompañado la reducción de la pobreza perdió fuerza hacia fines de 2025. En este período, los salarios registrados volvieron a retroceder en términos reales.

También cambió la relación entre la inflación general y el costo de las canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia. Durante el primer semestre, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 21,6% y la Canasta Básica Total avanzó 19,8%, frente a una inflación acumulada del 16,8%.

El Observatorio agregó entre los factores la pérdida de capacidad de protección de las transferencias sociales y el creciente peso de tarifas, alquileres y servicios sobre los presupuestos familiares. Al tratarse de gastos difíciles de sustituir, su aumento reduce la cantidad de ingresos disponibles para alimentos y otras necesidades.

LCG advirtió además que el deterioro no se limita al aumento en la cantidad de personas alcanzadas. “No solo aumentó la pobreza en el semestre, sino que los pobres son ahora más pobres”, sostuvo la consultora. Según su análisis, el ingreso familiar promedio de los hogares pobres permite cubrir apenas el 64,1% de la Canasta Básica Total. La brecha equivale a $569.100 mensuales por hogar, a valores de agosto.

Qué puede ocurrir durante el segundo semestre

Las proyecciones para lo que resta de 2026 muestran un escenario de relativa estabilidad, aunque persisten factores que podrían impedir una reducción del indicador. Santiago Poy, investigador del CIAS, consideró que, si no se producen grandes modificaciones en la inflación y en la actividad económica, la pobreza podría cerrar el año sin cambios importantes.

Equilibra calculó que el ingreso real registrado cayó 0,6% mensual durante julio y acumuló un retroceso interanual del 3,1%. El nivel se ubicó además 10,3% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023, con los salarios privados formales encabezando la caída.

El economista Gonzalo Carrera consideró que los ingresos podrían estabilizarse o recuperar parte de lo perdido si la inflación mantiene los niveles actuales durante los últimos meses del año. Daniel Schteingart, investigador de Fundar, también proyectó estabilidad ante un escenario de ingresos reales prácticamente estancados.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en cambio, señaló dos riesgos para los próximos meses: el aumento de las canastas y el deterioro de los ingresos. Aunque la inflación de los alimentos promedió 1,8% mensual entre julio y agosto, durante esos dos meses la Canasta Básica Alimentaria acumuló una suba del 5,3% y la Canasta Básica Total avanzó 4,8%.

En materia de ingresos, CEPA advirtió sobre una posible profundización de la pérdida de poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil y de los planes sociales. También señaló la evolución de la Tarjeta Alimentar y de la jubilación mínima como variables que podrían incidir sobre los niveles de pobreza durante la segunda mitad del año.

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