Baja natalidad y deseos de paternidad: radiografía de los varones argentinos

NewsITe
En un contexto de caída sostenida de la natalidad en Argentina, un nuevo estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) aporta una mirada poco explorada: cómo desean, imaginan y viven la paternidad los varones de entre 18 y 45 años. Lejos de desinteresarse por formar una familia, la mayoría expresa un fuerte deseo de tener hijos, aunque reconoce que todavía no alcanzó la cantidad que le gustaría.
Según la encuesta nacional “Deseos reproductivos en la encrucijada, motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja natalidad”, el 54% de los hombres consultados no llegó al número de hijos que proyectaba. La situación se hace más visible entre los más jóvenes: en la franja de 18 a 24 años, el 56% considera importante o indispensable tener hijos para llevar una vida plena, frente a solo un 34% de mujeres del mismo rango etario.
Los datos muestran un quiebre generacional distinto entre varones y mujeres. Mientras muchas jóvenes se distancian del mandato tradicional de la maternidad y priorizan otros proyectos vitales, entre los varones la paternidad sigue apareciendo como un horizonte deseado, cargado de valor afectivo, social e identitario.
Reparto desigual de cuidados y tensiones en la pareja
El informe de UNFPA advierte que ese deseo de ser padre no siempre se traduce en una mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidado. Los hombres tienden a involucrarse sobre todo en actividades recreativas, como jugar con sus hijos, mientras que la organización cotidiana del hogar, la salud y el aseo de niñas y niños continúa recayendo mayoritariamente en las mujeres.
De hecho, el 18% de las mujeres que tuvo menos hijos de los que hubiera deseado reconoce que la baja participación de su pareja en las tareas domésticas y de crianza influyó en esa decisión. Es decir, las desigualdades en el reparto del trabajo no remunerado se transforman en una de las barreras concretas para ampliar la familia.
Las tensiones también se expresan en la vida de pareja. Uno de cada tres varones (33%) teme que la llegada de un hijo pueda perjudicar el vínculo con su compañera. Entre las mujeres, esa preocupación alcanza al 22%, lo que marca una brecha de 11 puntos porcentuales y refleja que los hombres perciben más riesgo en el impacto que puede tener la paternidad sobre la relación.
Motivaciones, temores y construcción de proyectos
Más allá de los temores, la encuesta revela que para una amplia mayoría de varones un hijo fortalece la pareja: así lo afirma el 73% de los consultados. Entre las mujeres, en cambio, esa percepción desciende al 51%. Además, los hombres otorgan un peso mayor a aspectos simbólicos de la paternidad, como la posibilidad de preservar el apellido o el patrimonio, confirmar su fertilidad o acceder a un reconocimiento social asociado al rol de padre.
Entre los jóvenes aparece, a la vez, una marcada indefinición. A diferencia de las mujeres de la misma generación, que muestran posturas más claras sobre si desean o no ser madres, muchos varones no terminan de integrar la paternidad en sus proyectos futuros. El deseo existe, pero se diluye entre la falta de certezas laborales, las dificultades económicas y los cambios en los modelos de familia.
- El 54% de los hombres de 18 a 45 años no alcanzó la cantidad de hijos que quisiera tener.
- El 56% de los varones de 18 a 24 años considera central la paternidad para una vida plena.
- El 33% teme que la llegada de un hijo afecte negativamente la relación de pareja.
- Las mujeres señalan el bajo involucramiento masculino en las tareas de cuidado como un freno para tener más hijos.
“La autonomía reproductiva y la corresponsabilidad en el hogar necesitan involucrar tanto a las mujeres como a los varones para que los proyectos familiares de las parejas puedan concretarse con equidad”, sostuvo Mariana Isasi, jefa de Oficina de UNFPA en Argentina.
Al incorporar la perspectiva masculina, el estudio permite entender mejor una de las caras menos visibilizadas de la baja natalidad en el país. La paternidad aparece como un deseo vigente y significativo, pero enfrentado a obstáculos materiales, afectivos y culturales. Cómo avancen las políticas públicas en materia de licencias, cuidados y equidad de género será clave para que esos proyectos familiares puedan hacerse realidad de manera más justa para todas las personas involucradas.

