El costo del viaje papal enciende la alarma en Francia

NewsITe
La próxima visita del Papa a Francia abrió un fuerte debate en la Iglesia de ese país por el elevado costo económico que implica organizar las celebraciones, especialmente en París. Según estimaciones difundidas por medios franceses, alrededor de un millón de personas podrían asistir solo a los actos previstos en la capital, lo que multiplica de manera exponencial las necesidades logísticas y financieras.
De acuerdo con las disposiciones habituales del Vaticano, las diócesis y la Conferencia Episcopal francesa son las responsables de financiar el viaje, salvo en lo relativo a la seguridad, que queda a cargo del Estado. Las autoridades gubernamentales, sin embargo, no detallaron todavía el monto destinado a ese operativo, que incluirá despliegue policial, controles y dispositivos especiales para el tránsito.
La principal carga presupuestaria para la Iglesia se concentra en la infraestructura técnica necesaria para garantizar el desarrollo de las misas y encuentros masivos. Entre los gastos figuran la construcción de un gran estrado, un sistema de sonido de alta potencia, la instalación de unas cuarenta pantallas gigantes y la provisión de alrededor de 2.500 baños químicos para los distintos puntos de concentración de fieles.
A ello se suman los costos de traslado de obispos, sacerdotes y equipos organizadores que acompañarán el recorrido papal por diferentes ciudades. Las etapas de Lourdes y Metz, según trascendió, tienen su financiamiento prácticamente asegurado, en parte gracias a aportes municipales que en el caso de Metz rondan los 250.000 euros. En esas regiones, la ley de separación entre Iglesia y Estado se aplica de forma particular, lo que permite una mayor participación de las autoridades locales en el sostenimiento de actividades religiosas.
Un déficit millonario en la escala de París
El punto más delicado del presupuesto es la etapa parisina. Para la capital francesa, aún faltan por cubrir alrededor de 18 millones de euros, una cifra que preocupa a la Conferencia Episcopal. La magnitud del evento, la expectativa de concurrencia y las exigencias técnicas explican el elevado costo, que supera las reservas previstas inicialmente.
Frente a este escenario, la Iglesia francesa desplegó una batería de recursos para reunir fondos en poco tiempo. Entre las medidas figura la venta de artículos religiosos y recuerdos con la efigie del Papa —el texto original menciona a León XIV, en lo que se interpreta como un error de denominación—, además de una campaña de patrocinio dirigida a grandes empresas interesadas en asociar su marca a un acontecimiento de alto impacto simbólico y mediático.
También se apeló a la tradicional generosidad de los fieles, con colectas especiales organizadas en parroquias de todo el país durante el fin de semana. Estas contribuciones, aunque en montos individuales suelen ser modestos, pueden representar una fuente significativa de recursos cuando se multiplican por miles de donantes.
Debate sobre el rol del Estado y el financiamiento religioso
La situación reavivó en Francia el debate sobre los límites de la colaboración entre el Estado laico y las instituciones religiosas. Mientras el Gobierno se concentra en las cuestiones de seguridad, sectores de la sociedad discuten si debería existir algún tipo de ayuda económica más amplia para eventos de evidente relevancia pública, o si el financiamiento debe recaer exclusivamente en la Iglesia y en sus fieles.
En paralelo, la visita papal se presenta como un desafío organizativo pero también como una oportunidad para la Iglesia francesa, que busca reforzar su presencia en el espacio público en un contexto de secularización creciente. El resultado de la campaña de recaudación y la forma en que se cubra el millonario presupuesto serán claves para medir el impacto interno de este viaje y la capacidad de movilización de la comunidad católica en el país.
La falta de 18 millones de euros para la etapa en París obliga a la Iglesia francesa a combinar colectas, patrocinios y venta de artículos religiosos para poder concretar la visita papal.

