El Kremlin acusa a EE.UU. de violar su rol como sede de la ONU

Rusia denuncia un nuevo gesto “poco amigable” de Washington

NewsITe

El Kremlin cuestionó con dureza la decisión de Estados Unidos de negar la visa al viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Alexander Alimov, quien tenía previsto participar de actividades vinculadas a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. La medida fue calificada por Moscú como un nuevo ejemplo de comportamiento “poco amigable” hacia Rusia y de incumplimiento de las obligaciones de Washington como país anfitrión de la ONU.

En declaraciones recogidas por medios internacionales, el portavoz presidencial Dmitry Peskov remarcó que la negativa de la visa contradice los compromisos asumidos por Estados Unidos al albergar la sede del organismo multilateral. Según recordó, el país anfitrión debe garantizar el acceso de las delegaciones de todos los Estados miembros para que puedan cumplir con sus tareas diplomáticas en el marco de la ONU.

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Alexander Alimov es el funcionario que supervisa, dentro de la Cancillería rusa, las cuestiones relacionadas con Naciones Unidas. De acuerdo con información citada por la agencia TASS, la decisión de Washington le impide asistir a próximos encuentros y reuniones programadas durante el período de sesiones de la Asamblea General, lo que para Moscú obstaculiza el normal funcionamiento de la diplomacia multilateral.

No se trata del primer episodio de este tipo. Fuentes rusas recordaron que en mayo pasado Alimov ya había visto rechazada una solicitud de visa para participar de un evento del Consejo de Seguridad de la ONU. Desde entonces, Rusia viene denunciando que la política de visados de Estados Unidos se utiliza como herramienta de presión política en el contexto del deterioro de las relaciones bilaterales, marcado por la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales.

Obligaciones del país anfitrión y choques diplomáticos

El conflicto por las visas se suma a una serie de reclamos que Rusia y otros países han planteado en los últimos años respecto del cumplimiento, por parte de Estados Unidos, del acuerdo de sede que regula la presencia de la ONU en Nueva York. Moscú sostiene que las restricciones de viaje a diplomáticos rusos, sumadas a limitaciones de movimiento dentro del territorio estadounidense, vulneran normas básicas de la diplomacia internacional.

Aunque desde Washington no se ofrecieron explicaciones públicas inmediatas sobre este caso puntual, la administración estadounidense ha justificado en otras oportunidades este tipo de medidas apelando a cuestiones de seguridad nacional y al marco de sanciones vigentes contra funcionarios y entidades rusas. Para Rusia, en cambio, el argumento de la seguridad encubre una utilización política de la ciudad sede de Naciones Unidas.

  • Rusia denuncia que la negativa de la visa perjudica su trabajo en la ONU.
  • Estados Unidos se ampara en su legislación interna y sanciones para restringir el ingreso de ciertos funcionarios.
  • El debate reabre la discusión sobre el rol y las obligaciones del país que alberga la sede del organismo multilateral.

“Un país que alberga la sede de la ONU no debería permitir tales acciones”, señaló Dmitry Peskov al cuestionar la decisión de Washington.

Mientras el enfrentamiento diplomático se profundiza, analistas advierten que episodios como este pueden afectar la dinámica de trabajo de la ONU y tensar aún más el clima en un momento de alta conflictividad internacional. Para el Kremlin, la negativa de la visa a Alimov es un síntoma de una relación con Estados Unidos que atraviesa uno de sus puntos más bajos desde el fin de la Guerra Fría.

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