Costa revivió su internación: “Pensé que era el fin”

Costa contó el momento más duro de su internación

La humorista Costa durante una entrevista televisiva

NewsITe

La humorista Costa volvió a aparecer en los medios y se refirió, con crudeza y honestidad, al delicado cuadro de salud que la mantuvo internada en terapia intensiva. La artista atravesó una infección por neumococo que pasó al torrente sanguíneo y derivó en una encefalopatía hepática, complicación que la llevó a pensar que podía ser el final.

– Publicidad –

En una entrevista con el programa Infama (América TV), Costa recordó que todo comenzó con un fuerte dolor de cabeza que encendió las alarmas del equipo médico. “Ahí vinieron las cosas serias y complicadas de la internación. Como la cabeza no me dejaba de retumbar, lo primero que temían era una meningitis”, relató. Los especialistas decidieron entonces realizarle una punción lumbar para descartar ese diagnóstico.

“Hicieron la punción y descartan la meningitis. Me vuelven a drenar para ver si el líquido que tenía en la panza no estaba infectado. Ahí descubren que tenía neumonía. Esa neumonía se desprende de un neumococo. Ese neumococo se va a la sangre y de la sangre se va a la cabeza. Por eso los dolores de cabeza”, explicó la cómica, aún conmovida por lo vivido.

Luego llegó el término médico que, según admitió, todavía le cuesta pronunciar: encefalopatía hepática, una alteración neurológica vinculada al funcionamiento del hígado que puede poner en serio riesgo la vida del paciente. Costa permaneció aislada, conectada a múltiples aparatos y bajo estricta supervisión, en un contexto que describió como de profunda vulnerabilidad.

Soledad, fe y miedo a preocupar a los suyos

Entre lágrimas, la humorista recordó lo difícil que le resultó comunicarse con su familia y amigos mientras estaba internada. Contó que quería escribirles para explicar lo que estaba pasando, pero temía alarmarlos con mensajes confusos producto de su estado. “Estuve en terapia toda cableada, aislada. Nunca es lindo estar internada, pero menos en una terapia. Yo quería escribir y no podía, tenía miedo de escribir mal y angustiar al otro sin querer”, confesó.

En ese contexto, dijo que se sintió en un estado de “desnudez” y “soledad”, sostenida por su fe religiosa pero también enfrentada a un límite físico ineludible. Mencionó que se aferró a la Virgen de Lourdes, al Padre Pío y al Espíritu Santo, pero reconoció que hubo un punto en el que la cuestión dejó de ser espiritual para transformarse en un desafío estrictamente médico y de supervivencia.

  • Encefalopatía hepática como diagnóstico central de su cuadro.
  • Internación en terapia intensiva, aislada y conectada a múltiples aparatos.
  • Miedo a preocupar a su entorno con mensajes confusos o alarmantes.
  • La fe como sostén emocional en medio de la incertidumbre.

“Pensé que era el fin, pensé que era el fin por el sentido de que mi cuerpo no aguantaba más”, resumió Costa, al recordar el momento más crítico de su internación.

Aunque todavía se recupera y asimila todo lo vivido, la artista valoró el acompañamiento del personal de salud y el cariño del público. Su reaparición pública funciona, además, como un mensaje de toma de conciencia sobre la importancia de consultar a tiempo ante síntomas persistentes y no minimizar dolores intensos, especialmente cuando se combinan con otras afecciones previas.

De a poco, Costa intenta retomar su rutina laboral, sin perder el sentido del humor que la caracteriza, pero con una nueva mirada sobre la fragilidad del cuerpo y la necesidad de priorizar la salud.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -