Armstrong: la Justicia investiga si un chofer falsificó el testamento de su empleador para quedarse con USD 6 millones

Norberto Santilli murió a los 82 años en Rosario y había firmado dos meses antes un testamento que dejó todo su patrimonio a su chofer y asistente. Su prima denunció posibles irregularidades y pidió exhumar el cuerpo.

La Justicia de Santa Fe investiga la presunta falsificación del testamento de Norberto Santilli, un empresario agropecuario de 82 años que murió el 31 de julio de 2025 en Rosario. Dos meses antes de su fallecimiento, el hombre había firmado un documento mediante el cual dejó la totalidad de su patrimonio, valuado en unos seis millones de dólares, a su chofer y asistente, Agustín M.

Celia Santilli, prima hermana del empresario, presentó la denuncia ante los tribunales de Cañada de Gómez. A pedido del fiscal Juan Pablo Baños, el juez Álvaro Campos ordenó inscribir como bienes litigiosos todos los inmuebles propiedad de Santilli.

El empresario, oriundo de Armstrong, no tenía hijos ni hermanos. Se había casado y luego había enviudado. Posteriormente mantuvo durante 20 años una relación con una mujer que tenía una hija de un vínculo anterior, aunque la pareja terminó separándose.

La denuncia incorporó un dato sobre la relación entre Santilli y su chofer. En febrero de 2025, el empresario habría consultado a su escribano de confianza cómo podía despedir a Agustín M., debido a que mantenían un vínculo tenso. Su intención era revocarle primero los permisos para conducir sus vehículos y luego desvincularlo.

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Las dudas sobre el testamento millonario

Agustín M. ya conocía al empresario antes de convertirse en su chofer, debido a que había trabajado en una cooperativa de Santilli. Sin embargo, el testamento quedó firmado en una escribanía de Cañada de Gómez, localidad que el empresario no frecuentaba y con la cual no tenía un trato previo.

Los dos testigos que participaron del acto son de Las Parejas y tampoco pertenecían al círculo cercano del empresario.

El escribano de confianza de Santilli declaró en la causa que, antes de morir, el hombre le había manifestado su intención de dejarle “parte de sus bienes” a su expareja y a su hijastra para “protegerlas económicamente”.

Después de la muerte del empresario, ambas fueron desalojadas del inmueble donde vivían por una cesión de Santilli. Las mujeres debieron retirar sus pertenencias acompañadas por un oficial de Justicia.

La denunciante también cuestionó la rapidez con la que comenzó el trámite sucesorio. Según la presentación, la sucesión se inició siete días hábiles después de la muerte del empresario.

Pidieron exhumar el cuerpo del empresario

El cuerpo de Santilli apareció en un departamento ubicado en el sexto piso de un edificio de Corrientes al 900, en el centro de Rosario, aunque el empresario no residía allí. En la misma torre, pero en el tercer piso, Santilli había entregado en comodato durante un año otro departamento a Agustín M.

La historia clínica del empresario registra un “deterioro cognitivo”, mientras que el certificado de defunción señala que murió por “enfermedad”, sin especificar cuál.

A partir de esos elementos, Celia Santilli solicitó la exhumación del cuerpo. La denunciante sostiene que su primo pudo haber firmado el testamento bajo engaño o que la firma incorporada al documento podría no ser auténtica.

La presentación también señala que, poco después del fallecimiento, el trabajador puso a la venta mediante inmobiliarias varias propiedades que pertenecían al empresario. Entre esos bienes aparecen departamentos, casas y campos.

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