El monitoreo técnico de la cuenca refleja un comportamiento hídrico excepcional derivado de las intensas lluvias registradas en el sur de Brasil. Ríos caudalosos y pronósticos de tormentas recurrentes hacen crecer el riesgo ambiental y social. Este sábado, el registro tomado por Prefectura Naval en zona portuaria de San Nicolás arrojó una altura de 1,71 metros.

De la redacción de EL NORTE
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La reactivación del fenómeno El Niño puso en alerta a la región centro y norte de la Argentina. Tras períodos marcados por bajantes extremas, el acelerado incremento en los caudales del Río Paraná anticipa un escenario de anegamientos e inundaciones en las provincias del Litoral. La acumulación constante en la cabecera del torrente que desemboca en el Río de La Plata e Iguazú, genera una onda crecida que se desplaza aguas abajo.
Las autoridades provinciales y municipales de Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe comenzaron a mantener un esquema de control continuo las 24 horas. La infraestructura urbana costera, las defensas de contención y los sistemas de bombeo requieren revisiones constantes.
El monitoreo técnico de la cuenca refleja un comportamiento hídrico excepcional derivado de las intensas lluvias registradas en el sur de Brasil. La combinación de ríos caudalosos y pronósticos de tormentas recurrentes consolida al Litoral como el punto geográfico de mayor riesgo ambiental y social de la temporada.
El ingeniero hidráulico bonaerense, Claudio Velazco, señaló que “el volumen de agua que está bajando desde la alta cuenca brasileña es sumamente significativo. Estamos ante un escenario donde los caudales del Río Paraná podrían aproximarse a marcas históricas registradas en los grandes eventos Niños de décadas pasadas”.
Asimismo, Velazco advirtió que “de consolidarse las precipitaciones previstas, los niveles del río en las escalas del Litoral obligarán a activar protocolos de evacuación preventiva en zonas ribereñas vulnerables”.
El Niño se encuentra asociado a las dos inundaciones de mayor envergadura que ha sufrido el Litoral: el antecedente de 1982/83 que adquiere especial relevancia porque aquel episodio coincidió con una de las grandes crecidas del Paraná y, el evento registrado en 1997/98.
Este último antecedente fue uno de los acontecimientos climáticos más intensos y destructivos, lo que resultó en sequías generalizadas, anomalías de temperatura récord en el Océano Pacífico y fue considerado como el “Super Niño” del siglo XX.
Litoral más vigilado
El Niño altera de forma directa la circulación atmosférica en Sudamérica, inyectando masas de aire cálido y húmedo que desencadenan lluvias muy superiores a los promedios históricos sobre la cuenca del Plata.
La alerta máxima abarca las actividades productivas y de emergencia civil en las islas del delta y costas del Paraná. Los productores ganaderos deben retirar a tiempo miles de cabezas de ganado hacia tierras altas para evitar pérdidas mayores, mientras que los comités de crisis coordinan planes de contingencia para asistir a las familias que habitan en zonas anegables.
Las provincias que requieren mayor seguimiento incluyen a Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos y Santa Fe. En este contexto, también aumenta la atención sobre el comportamiento de los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay e Iguazú.
El antecedente de 1982/83 adquiere especial relevancia porque aquel episodio de El Niño coincidió con una de las grandes crecidas del Paraná. Otro evento intenso, el de 1997/98, también estuvo asociado a importantes inundaciones en el Litoral.
Sin embargo, no es seguro que este escenario se replique. El fenómeno El Niño modifica las probabilidades de determinados patrones de lluvia, pero por sí solo no permite establecer cuánto lloverá sobre una cuenca ni qué altura alcanzará el río en una ciudad determinada.
Por ese motivo, las cifras proyectadas deben entenderse como un escenario posible para analizar riesgos y mejorar la preparación, y no como una predicción puntual para los próximos meses. La evolución de las precipitaciones, los tributarios y las condiciones de toda la cuenca será determinante para conocer el impacto real de El Niño 2026.

