Trump admite que evalúa “aniquilar” al régimen iraní

NewsITe
Buenos Aires, 17 de septiembre (NA).– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender las alarmas en Medio Oriente al reconocer que atraviesa un momento decisivo en la confrontación con Irán. El mandatario admitió públicamente que analiza si reanudar ataques de gran escala contra el régimen iraní o abrir una nueva instancia de negociación, en un escenario ya marcado por años de sanciones, choques militares indirectos y fuerte inestabilidad regional.
En declaraciones al portal Axios, Trump planteó sin matices el dilema que, según aseguró, pesa hoy sobre la Casa Blanca. “Tengo que tomar una decisión importante. ¿Quiero entrar y aniquilarlos, o no? Es una decisión crucial. Conmigo cualquier cosa puede pasar”, afirmó, en una frase que reavivó el debate internacional sobre el nivel de tensión con Teherán y el riesgo de una escalada bélica de consecuencias imprevisibles.
Las palabras del presidente se conocen en la antesala de una cumbre clave con los líderes de seis países del Golfo –Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Omán y Kuwait– prevista para el próximo martes en el marco de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Ese encuentro podría definir el rumbo inmediato del conflicto: desde un eventual retorno a la vía diplomática hasta una profundización de la acción militar con el apoyo de los aliados regionales de Washington.
Presión de los aliados y temor a una escalada en la región
En agosto, Trump había decidido postergar la reanudación de operaciones militares de gran envergadura, luego de que Arabia Saudita y Qatar expresaran su preocupación por posibles represalias iraníes contra infraestructuras estratégicas de gas y petróleo. La región del Golfo es uno de los principales polos energéticos del planeta, por lo que cualquier ataque contra esas instalaciones podría impactar en el suministro mundial y en el precio del crudo.
Desde entonces, la Casa Blanca endureció su postura económica: suspendió las negociaciones con Teherán, impuso nuevas sanciones y profundizó el bloqueo sobre puertos y sectores clave de la economía iraní. Estas medidas se suman a la política de “máxima presión” que Washington impulsa desde la salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear firmado en 2015, decisión que ya había tensado la relación con la República Islámica y con sus propios socios europeos.
Mensajes contradictorios sobre la posibilidad de un acuerdo
- Horas antes de su advertencia más dura, Trump dijo esperar que el conflicto esté “cerca del final”.
- El mandatario sostuvo que Irán “quiere llegar a un acuerdo”, aunque no dio detalles de un eventual canal de diálogo.
- La combinación de amenazas militares y gestos de apertura genera incertidumbre entre los aliados.
- Los países del Golfo presionan por garantías de seguridad sin verse arrastrados a una guerra abierta.
“Espero que estemos cerca del final de la guerra. Los iraníes quieren llegar a un acuerdo. Veremos cómo resulta”, había señalado Trump antes de volver a endurecer su discurso.
Mientras el tablero diplomático se mueve en Nueva York, analistas internacionales advierten que un error de cálculo podría disparar una confrontación directa entre Estados Unidos e Irán, con impacto inmediato sobre la seguridad global y la economía mundial. La comunidad internacional sigue de cerca cada gesto de la Casa Blanca y de Teherán, en un escenario donde una frase contundente o un ataque puntual pueden inclinar la balanza entre un camino de negociación o una nueva ofensiva militar.

