Misión del FMI arriba a la Argentina para una nueva revisión

NewsITe
Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegará a la Argentina el próximo 21 de septiembre para encarar la tercera revisión del programa vigente con el Gobierno nacional, en un contexto marcado por exigentes metas fiscales y cambiarias, y en la antesala de un abultado calendario de pagos con el organismo.
El desembarco del equipo se dará mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei se encuentren en Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU. Aun así, la delegación del Fondo mantendrá reuniones con funcionarios del área económica y del Banco Central para evaluar el grado de cumplimiento de los compromisos asumidos.
El primer hito inmediato en el horizonte es el vencimiento de este viernes 25 de septiembre, cuando el país deberá afrontar un pago de US$ 803 millones al organismo. Luego, el cronograma contempla otro desembolso de US$ 840 millones a comienzos de noviembre y un pago final de unos US$ 344 millones en diciembre, lo que vuelve clave el resultado de esta nueva auditoría.
Reservas, metas fiscales y puntos críticos del acuerdo
Según datos oficiales y estimaciones privadas, el frente cambiario muestra por ahora el desempeño más sólido. Frente a una meta anual de compras de divisas por US$ 10.000 millones, el Banco Central ya habría acumulado más de US$ 14.200 millones, superando el objetivo en más de US$ 4.200 millones. Este sobrecumplimiento funciona como carta de presentación del Gobierno en la mesa de negociación.
En paralelo, el programa con el FMI fija como objetivo una acumulación neta de reservas por US$ 8.000 millones hacia 2026. Proyecciones de la consultora Analytica apuntan a que la autoridad monetaria ya se ubica por encima de ese umbral, con unos US$ 9.000 millones, lo que reforzaría la posición oficial a la hora de solicitar eventuales flexibilizaciones en otros capítulos del acuerdo.
La principal zona de tensión se encuentra en las cuentas públicas. Para 2026, el entendimiento exige un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Interno Bruto (PBI). Sin embargo, en el primer semestre del año el resultado primario se ubicó en torno al 0,6% del PBI, apenas por debajo de la meta intermedia del 0,7%. El desvío se explicó, entre otros factores, por la postergación de la declaración jurada del impuesto a las Ganancias de personas humanas, la caída de la recaudación asociada a la reducción de tributos y el enfriamiento de la actividad económica.
Compromisos asumidos y lineamientos del Fondo
Durante la segunda revisión del programa, el Gobierno se comprometió a una serie de medidas para reforzar el sendero hacia el superávit. Entre ellas se cuentan la postergación hasta el 1 de noviembre de la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el incremento de la recaudación mediante impuestos específicos y una mayor focalización de los subsidios al transporte, orientándolos de manera más precisa a los sectores de menores ingresos.
- Refuerzo del ajuste fiscal para alcanzar el superávit primario estipulado.
- Profundización de la política de acumulación de reservas del Banco Central.
- Revisión del esquema de subsidios económicos, en especial en transporte y energía.
- Medidas para mejorar la recaudación sin afectar la recuperación de la actividad.
La visita de los técnicos del Fondo se inscribe en la hoja de ruta que dejó trazada la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, durante su paso por Buenos Aires a fines de julio. En aquella oportunidad, la funcionaria destacó el potencial de sectores como la minería, el petróleo y el gas, y planteó la necesidad de trasladar ese dinamismo a actividades relegadas, como la construcción, la logística y los servicios.
Georgieva insistió también en la importancia de destrabar cuellos de botella en infraestructura, abaratar y facilitar el acceso al crédito, y fortalecer el mercado de capitales local como condición para un crecimiento sostenido y para reducir la vulnerabilidad financiera de la Argentina.
Con este telón de fondo, la tercera revisión del programa se vuelve decisiva no solo para habilitar nuevos desembolsos, sino también para definir el margen de maniobra económica del Gobierno en los próximos meses, en un escenario donde el equilibrio entre ajuste fiscal, recuperación del crecimiento y estabilidad social será puesto nuevamente bajo la lupa del FMI.

