Ley de Defensa de la Soberanía: qué cambia con el nuevo proyecto

Claves del proyecto oficial para reforzar la defensa de la soberanía

Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional enviado al Congreso

NewsITe

El Gobierno envió a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, una iniciativa que apunta a endurecer las sanciones por la explotación no autorizada de recursos naturales en las Islas Malvinas y la Plataforma Continental Argentina, al tiempo que rediseña el esquema de seguridad nacional frente a amenazas externas.

La propuesta incorpora herramientas para proteger el espacio aéreo y marítimo, crea un Consejo de Seguridad Nacional y eleva a rango legal el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). Además, introduce nuevas restricciones a la influencia extranjera en la política y en los procesos electorales del país.

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Uno de los ejes centrales es la sustitución de la Ley 26.659. El nuevo texto amplía el alcance de las prohibiciones, que dejarán de limitarse a los hidrocarburos para abarcar cualquier aprovechamiento no autorizado por la Argentina de recursos naturales, sean renovables o no renovables, en Malvinas, sus espacios marítimos e insulares y en toda la Plataforma Continental. No solo quedarán expuestas las empresas directamente involucradas, sino también sus proveedores, socios, accionistas y compañías controlantes.

Penas más duras y restricciones económicas

El proyecto fija penas de hasta 20 años de prisión para quienes exploten sin autorización esos recursos, además de fuertes multas e inhabilitaciones. Las firmas sancionadas no podrán desarrollar actividades económicas en el país, perderán habilitaciones vigentes, beneficios impositivos o previsionales y podrán ver rescindidos sus contratos con el Estado.

Se prevé, además, un registro público de infractores: tanto organismos estatales como particulares tendrán prohibido contratar a quienes figuren allí. La iniciativa incorpora también la posibilidad de llevar adelante juicios en ausencia para los delitos específicos contemplados en la nueva norma.

Nuevo Consejo de Seguridad y uso de la fuerza

Otro capítulo clave es la creación del Consejo de Seguridad Nacional, encabezado por el Presidente e integrado de manera permanente por el jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, los organismos de inteligencia y la Secretaría Legal y Técnica. Este cuerpo tendrá a su cargo la coordinación estratégica de las áreas diplomática, económica, militar, jurídica, cibernética y de inteligencia, así como la protección de infraestructuras críticas.

La iniciativa también detalla los protocolos para el uso de la fuerza en defensa del espacio aéreo y marítimo. En el caso de aeronaves consideradas hostiles, se establece una secuencia gradual que va desde la identificación y advertencia hasta la demostración de fuerza y, como último recurso, el uso de la fuerza por orden del Presidente, que podrá delegar esa facultad en el ministro de Defensa.

  • Para buques, se prevén medidas progresivas: persecución, inspección, disparos de advertencia e inutilización de la nave.
  • El hundimiento se reserva como medida absolutamente excepcional, requiere autorización presidencial y queda expresamente prohibido como sanción para buques civiles o solo para evitar su fuga.

Control a la influencia extranjera y rol del RePET

El proyecto incorpora un paquete de medidas contra Estados o actores extranjeros que se consideren una amenaza grave e inminente para la seguridad nacional. El futuro Consejo de Seguridad Nacional podrá disponer restricciones cambiarias y financieras, bloquear temporalmente fondos y activos, suspender autorizaciones o contrataciones, limitar importaciones y exportaciones e incluso elevar derechos aduaneros en forma transitoria, siempre con plazos definidos y fundamentos específicos.

En materia política, se prohíben los aportes de extranjeros sin residencia permanente y de personas jurídicas extranjeras a partidos y campañas electorales. También se crean nuevos delitos para castigar la revelación de secretos a Estados o servicios de inteligencia extranjeros, la colaboración con operaciones clandestinas y las acciones financiadas desde el exterior destinadas a alterar procesos electorales o manipular la opinión pública mediante campañas masivas de desinformación, así como la promoción o financiamiento de actos de violencia o sabotaje.

La iniciativa completa el esquema con una redefinición de la Defensa Nacional frente a amenazas estatales y no estatales, y con la incorporación por ley del RePET, que habilita la inmovilización de bienes y la prohibición de operar con personas y entidades vinculadas al terrorismo o su financiamiento.

Con este proyecto, el oficialismo busca dotar al Estado de un marco legal más amplio y actualizado para responder a desafíos geopolíticos, económicos y de seguridad, reforzando en paralelo la histórica reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas y los recursos de la Plataforma Continental.

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