Los secuestros de estudiantes secundarios en La Plata ocurrieron entre el 4 y el 21 de septiembre de 1976, en los primeros meses de la dictadura militar. El episodio tuvo como víctimas a diez jóvenes, seis de los cuales continúan desaparecidos. Los cuatro sobrevivientes aportaron testimonios clave para reconstruir lo ocurrido.

En la madrugada del 16 de septiembre de 1976, efectivos de las fuerzas represivas llegaron hasta distintos domicilios de La Plata. Buscaban a estudiantes secundarios que habían participado de actividades políticas y estudiantiles en los meses anteriores.
Entre los jóvenes secuestrados estaban Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Claudio de Acha, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro. Todos permanecen desaparecidos.
También fueron secuestrados Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler, quienes sobrevivieron a la detención clandestina y años después pudieron aportar sus testimonios sobre lo ocurrido.
La mayoría de los jóvenes estudiaba en colegios secundarios de La Plata. Algunos habían participado durante 1975 de las movilizaciones y reclamos por el boleto estudiantil, una reivindicación que buscaba facilitar el acceso al transporte para los estudiantes.
Sin embargo, para septiembre de 1976 el contexto era otro. El golpe de Estado del 24 de marzo había instalado una dictadura que desplegó un sistema de persecución política, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones.
Los secuestros
La represión contra los estudiantes no comenzó exactamente el 16 de septiembre. Durante los primeros días de ese mes ya se habían producido secuestros de jóvenes vinculados a la militancia estudiantil.
La madrugada del 16 fue uno de los momentos centrales de la serie de operativos. Los jóvenes fueron sacados de sus casas y trasladados a lugares de detención clandestina.
Según los testimonios de los sobrevivientes, fueron sometidos a torturas e interrogatorios. Algunos permanecieron detenidos durante meses en distintos centros clandestinos.
La reconstrucción de aquellos hechos permitió establecer que los estudiantes fueron víctimas de un dispositivo represivo organizado. Las investigaciones judiciales y los testimonios reunidos después de la dictadura permitieron conocer parte de lo ocurrido, aunque el destino de los seis jóvenes que continúan desaparecidos nunca pudo ser establecido de manera definitiva.
Quiénes eran
Claudia Falcone tenía 16 años y estudiaba en la Escuela Normal N° 3. María Clara Ciocchini también tenía 18 años y había estudiado en el mismo establecimiento. Claudio de Acha tenía 17 años y concurría al Colegio Nacional de La Plata.
Francisco López Muntaner tenía 16 años y estudiaba en el Colegio Bellas Artes. Daniel Racero, de 18 años, era alumno de la Escuela Nacional de Enseñanza Técnica N° 1. Horacio Ungaro, de 17 años, asistía al Colegio Nacional de La Plata.
Sus historias quedaron registradas en testimonios de familiares, compañeros y sobrevivientes. Con el paso de los años, esos relatos permitieron reconstruir no solamente los operativos de septiembre de 1976, sino también quiénes eran aquellos adolescentes antes de convertirse en víctimas de la represión.
Una fecha que quedó asociada a los estudiantes secundarios
El nombre La Noche de los Lápices se popularizó a partir del libro de investigación publicado en 1986 por María Seoane y Héctor Ruiz Núñez. Posteriormente, la historia fue llevada al cine en una película dirigida por Héctor Olivera, estrenada ese mismo año.
La fecha adquirió una presencia particular en las escuelas secundarias. En la provincia de Buenos Aires, el 16 de septiembre fue establecido como Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, en referencia a los jóvenes perseguidos y secuestrados durante la dictadura.
A 50 años de los hechos, cada 16 de septiembre vuelve a ser una fecha para reconstruir aquella historia. No solamente la de una madrugada de 1976, sino la de un grupo de adolescentes y jóvenes que fueron perseguidos en una ciudad donde la represión había comenzado a desplegarse mucho antes del golpe de Estado.
Medio siglo después, los nombres de Falcone, Ciocchini, De Acha, López Muntaner, Racero y Ungaro siguen formando parte de los registros de los desaparecidos durante la última dictadura. Los testimonios de los sobrevivientes, las investigaciones y las causas judiciales permitieron reconstruir una parte de lo sucedido aquella noche y de los meses que siguieron.

