El Senado aprueba el nuevo sistema y crece la denuncia de “ley fraude”

NewsITe
El Senado de Italia dio un paso clave en la reforma electoral impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni, al aprobar un proyecto que modifica de manera profunda las reglas con las que se elegirán las autoridades nacionales a partir de 2027. La iniciativa, que ahora deberá volver a la Cámara de Diputados para su sanción definitiva, desató una fuerte polémica y abrió un nuevo frente de conflicto entre el oficialismo de derecha y la oposición.
La votación se realizó en un clima de alta tensión política: el texto obtuvo 113 votos a favor, 71 en contra y dos abstenciones. Legisladores opositores exhibieron carteles dentro del recinto y acusaron al Ejecutivo de avanzar con una “ley fraude”, diseñada —según denuncian— para asegurar la continuidad de la actual coalición en el poder y limitar las chances de alternancia democrática.
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El corazón de la reforma es la introducción de un premio de mayoría para la coalición que alcance al menos el 42% de los votos a nivel nacional. Ese bloque obtendría 70 diputados y 35 senadores adicionales, con un tope máximo de 220 bancas en la Cámara baja y 113 en el Senado. El objetivo declarado del gobierno es garantizar mayorías estables y evitar los frecuentes cambios de gabinete que caracterizaron la política italiana en las últimas décadas.
En caso de que ninguna fuerza o alianza supere ese umbral, o si se diera un resultado distinto entre Diputados y Senado, los escaños se repartirían con un sistema proporcional clásico, sin premio de mayoría. El proyecto, además, obliga a los partidos a presentar antes de las elecciones el nombre de su candidato a primer ministro y un programa común, buscando transparentar las ofertas electorales ante la ciudadanía.
Críticas de la oposición y nuevo escenario político
La oposición sostiene que el oficialismo está cambiando las reglas de juego en la previa de la campaña hacia 2027 para mejorar sus posibilidades de seguir en el poder. El ex primer ministro Matteo Renzi se ubicó entre los críticos más duros, al afirmar que el esquema fue pensado a medida de la coalición gobernante, en un contexto de tensiones internas y de competencia creciente dentro del propio espacio de derecha.
Al debate se suma la irrupción de National Future, una nueva fuerza situada aún más a la derecha que Hermanos de Italia, el partido de Meloni. Esta agrupación amenaza con restarle votos clave a la primera ministra entre los sectores más conservadores. Hasta ahora, Meloni descartó conformar una alianza con esa expresión, lo que alimenta las sospechas opositoras de que la reforma busca “blindar” la mayoría actual frente a una posible fragmentación del electorado.
- Premio de mayoría para quien supere el 42% de los votos.
- Tope de bancas para evitar un dominio absoluto en el Parlamento.
- Obligación de anunciar candidato a primer ministro y programa unificado.
- Introducción de voto con preferencias, hasta tres candidatos por lista.
El texto incluye, además, la introducción del voto por preferencias, que permitirá a cada elector escoger hasta tres candidatos de una misma lista, alternando hombres y mujeres, mientras se mantiene un cabeza de lista bloqueado. Para el oficialismo, esta combinación equilibra representación proporcional y gobernabilidad, sin sacrificar la pluralidad política.
“Es un gran paso adelante”, aseguró el presidente del Senado, Ignazio La Russa, referente de Hermanos de Italia, quien negó que el umbral del 42% garantice de antemano el triunfo de ninguna fuerza política.
La reforma aún no está cerrada: como el Senado introdujo cambios respecto del texto original, la Cámara de Diputados deberá discutirlo nuevamente a partir del 28 de septiembre. En las próximas semanas, Roma se prepara para una intensa pulseada legislativa y mediática, mientras el resto de Europa sigue de cerca un experimento institucional que podría redefinir el equilibrio entre representación y estabilidad en una de las principales democracias del continente.

