Los comercios ofrecen descuentos de entre el 30% y el 50% para desprenderse del stock de invierno, mientras las prendas de primavera/verano comienzan a ocupar las vidrieras. Estos beneficios se volvieron claves para activar la venta de mercadería. La menor capacidad de compra modificó las estrategias de los comerciantes: algunos redujeron sus viajes para abastecerse y otros llegan a vender mercadería al costo. A este escenario se suma la proliferación de locales cerrados en el centro de la ciudad.

Sofía Rodríguez
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Las liquidaciones de la temporada de invierno ya ocupan un lugar central en los comercios de indumentaria de San Nicolás. Desde hace aproximadamente un mes y medio, distintos locales ofrecen descuentos de entre el 30% y el 50%, además de promociones como 2×1 y rebajas acumulables, mientras comienzan a incorporar las primeras prendas de primavera/verano.
El movimiento se da en un contexto de menor consumo, que llevó a los comerciantes a modificar sus estrategias para sostener las ventas y desprenderse del stock. En las vidrieras se multiplicaron los carteles con descuentos, pero, según comerciantes consultados por EL NORTE, la respuesta de los clientes continúa siendo limitada.
Una de las comerciantes consultadas contó que comenzó con la liquidación durante agosto y que actualmente ofrece descuentos de entre el 30% y el 50%. Al mismo tiempo, el local ya comenzó a recibir mercadería de la nueva colección.
“De la nueva temporada ya estamos trayendo desde hace varios viajes”, explicó. Según detalló, en su caso el movimiento de mercadería se mantiene y los productos se reponen a medida que se venden. “Siempre nos vamos stockeando; por lo general, lo que entra se vende rápido”, señaló.
Sin embargo, no todos los comercios mantienen el mismo ritmo de reposición. El cambio de temporada también modificó la frecuencia de los viajes para buscar mercadería: según precisaron desde el sector, algunos locales pasaron de viajar una vez por semana a hacerlo cada 15 días.
Así, la llegada de las prendas de primavera/verano convive con la necesidad de liberar espacio y acelerar la salida de la ropa de invierno.
Desprenderse del stock
Los comerciantes recurren a distintas promociones y rebajas para acelerar la salida de la mercadería. Según los valores mencionados por el sector, actualmente las remeras se encuentran aproximadamente entre $10.000 y $30.000; los pantalones, entre $30.000 y $60.000; las camisas, entre $20.000 y $50.000; los suéteres, entre $20.000 y $40.000; y las camperas, entre $30.000 y $70.000, dependiendo de cada local.
A pesar de las promociones, la demanda continúa por debajo de lo esperado. La menor capacidad de compra llevó a algunos comerciantes a priorizar la salida del stock por sobre la ganancia y, en determinados casos, a vender prendas al costo.
“Yo liquido al costo. Si me salió 20, lo vendo a 20”, indicó la propietaria de un local.
La estrategia no es igual en todos los negocios. Mientras algunos comerciantes optan por guardar determinadas prendas básicas para la próxima temporada, otros prefieren venderlas ahora para liberar espacio e incorporar productos nuevos.
“Hay mucha gente que lo deja para el año que viene, aunque sean prendas básicas. Yo no; yo quiero que se vayan para traer cosas nuevas”, comentó otra comerciante.
En su caso, cuando queda mercadería de invierno, mantiene los precios al costo para facilitar la venta.
La menor rotación de la mercadería también impactó en la frecuencia con la que algunos comerciantes viajan para abastecer sus locales. De realizar viajes semanales, determinados negocios pasaron a hacerlo cada 15 días.
La decisión implica administrar con mayor cuidado el ingreso de nuevos productos, aunque la temporada primavera/verano ya comenzó a ganar espacio en los comercios. En los locales donde la mercadería mantiene una salida rápida, en cambio, la reposición continúa con mayor frecuencia.
La llegada de la nueva temporada, entonces, plantea una doble necesidad: desprenderse del stock de invierno mediante descuentos que llegan hasta el 50% y, al mismo tiempo, comenzar a incorporar la nueva colección.
Liquidaciones por cierre
Pero las dificultades del sector no se reflejan únicamente en las promociones. En el centro de San Nicolás también comenzaron a verse locales cerrados y comercios que anuncian liquidaciones definitivas por cierre.
Una excomerciante del rubro de indumentaria femenina contó a EL NORTE que decidió cerrar su local en abril, después de cuatro años de actividad. La decisión estuvo directamente relacionada con la caída de las ventas. “Estas bajaron muchísimo. Yo cerré en abril”, relató.
Según contó, intentó sostener el negocio abierto todo lo posible, pero llegó un momento en que los ingresos ya no alcanzaban para afrontar siquiera el alquiler.
“Nunca me había pasado lo que ocurrió este año, que me llevó a cerrar”, manifestó, y remarcó que el principal problema fueron las ventas.
La caída de la actividad llegó a situaciones en las que directamente no se registraban operaciones. “Había días en los que directamente no se abría caja o tampoco entraba gente en todo la jornada”, describió.
Ante ese panorama, evaluó abandonar el local físico y continuar la actividad a través de las redes sociales, con el objetivo de reducir los costos de alquiler, impuestos y otros gastos. Finalmente, decidió no hacerlo.
“Sentí que bajó mucho el consumo, o por lo menos en mi rubro, que es la indumentaria femenina”, detalló.
La excomerciante también advirtrió que recientemente recorrió el centro de la ciudad y observó una mayor presencia de locales cerrados o con carteles de liquidación por cierre.
“Es retriste para cualquier emprendedor tomar esa decisión después de tanto esfuerzo”, expresó.
El cambio de temporada encuentra así a los comercios de indumentaria de San Nicolás en un proceso de adaptación marcado por la menor demanda. Mientras las liquidaciones de invierno llegan a descuentos de hasta el 50% y algunos comerciantes resignan margen de ganancia para desprenderse del stock, las prendas de primavera/verano comienzan a ocupar las vidrieras.
En paralelo, algunos negocios redujeron la frecuencia de sus viajes para abastecerse y otros optaron por vender mercadería al costo. En los casos más extremos, la caída de las ventas terminó llevando al cierre de locales, lo que suma una señal más de las dificultades que atraviesa el rubro.

