El doctor en Educación Jorge Noro enumeró en diálogo con EL NORTE variables como: el alto nivel de ausentismo, el decreciente presupuesto, la pauperización de los sueldos, el mal estado de muchas escuelas, un modelo que atrae y motiva poco a los adolescentes, y el avance de una tecnología que invade la sociedad y que no lograr convertirse en una aliada productiva para los aprendizajes.

De la Redacción de EL NORTE
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Se conocieron los aplastantes resultados para Argentina de la Prueba internacional PISA. Nuestro país ocupa el puesto 75° sobre 91 países, y ocupa el puesto 8° entre los 13 países de América Latina. Esto representa una caída en rendimiento con respecto a la evaluación de 2022, en las tres áreas Matemática, Lectura y Ciencias. “Este rendimiento muestra que hemos quedado por debajo del Nivel 2, que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) considera el umbral mínimo de desempeño. El 50 % tuvo un bajo desempeño simultaneo en las tres áreas, y solamente el 1 % obtuvo un alto desempeño en alguna de las áreas. Es algo reconocido por todos, que la educación no forma parte de la agenda de nuestro país y que solo es noticia cuando se producen cuestiones escandalosas o negativas. Son otras las urgencias y las preocupaciones, y la educación queda relegada en la valoración y el respaldo por parte de la sociedad. Un país que no confía, ni apuesta a la educación pone en riesgo su presente y su futuro”, evaluó consultado por EL NORTE el doctor en Educación Prof. Jorge Noro.
Entre las variables a considerar ante la caída en el rendimiento, el especialista de nuestra ciudad destacó “el alto nivel de ausentismo que caracteriza al sistema, relativizando el asistir o no a las clases”. “Pero, además, es necesario señalar: el decreciente presupuesto dedicado a la educación, la pauperización de los sueldos y el malestar de directivos y docentes, el mal estado de muchos de los edificios escolares, un modelo de escuela que atrae y motiva poco a los adolescentes, el escaso respaldo familiar, y el avance de una tecnología que invade la sociedad y que no lograr convertirse en una aliada productiva para los aprendizajes”, precisó.
Responsabilidades del Estado
No hay un desglose que permita saber cómo ha sido el rendimiento en las diversas provincias, aunque algunas de ellas han salido a defender sus propios mecanismos de evaluación y sus resultados más favorables. Sin embargo, Noro destacó que “las escuelas están en manos de las provincias, pero la responsabilidad de hechos resultados recae sobre todos los niveles de gobierno, tanto el nacional como el de cada jurisdicción”. “Tampoco sabemos cuáles han sido los resultados en nuestra ciudad, pero nada nos permite pensar que haya indicadores que muestren otros rendimientos o resultados, porque las causas que hemos señalado se replican en nuestro entorno, ya que no podemos decir que se trate de una ciudad que haya acentuado y privilegiado el valor de la educación como una política y prioridad, con las necesarias intervenciones al respecto”, sumó.
“La educación de calidad, la buena educación, para todos es la condición necesaria para la construcción de una mejor sociedad, en todas sus dimensiones y necesidades. Estos resultados son un buen despertador, para no seguir cayendo”, concluyó.

