Cataratas: la cirugía ocular que casi todos necesitaremos

Por qué la cirugía de cataratas será clave después de los 60

Control oftalmológico y cirugía de cataratas

NewsITe

La pérdida progresiva de la visión es una realidad que acompaña al envejecimiento y, en muchos casos, pasa inadvertida durante años. Especialistas del Consejo Argentino de Oftalmología advierten que la mayoría de las personas, si vive lo suficiente, desarrollará algún grado de cataratas y probablemente necesite una cirugía ocular antes de los 70 años.

La historia de Rubén, un paciente que empezó a notar que los faros de los autos lo encandilaban y que los colores se veían más apagados, refleja lo que ocurre con miles de argentinos. Son cambios lentos, que muchas veces se atribuyen al cansancio o a la edad, y que retrasan la consulta con el oftalmólogo.

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La catarata es la opacificación del cristalino, el lente natural y transparente ubicado dentro del ojo. Con el paso del tiempo se endurece y pierde claridad, afectando de forma gradual la visión. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cerca de 94 millones de personas en el mundo padecen esta afección, que sigue siendo la primera causa de ceguera evitable a nivel global.

Señales de alarma que no hay que minimizar

El oftalmólogo Guillermo Oteiza, tercer vocal del Consejo Argentino de Oftalmología, explica que la catarata suele avanzar tan lentamente que muchos pacientes no perciben el deterioro visual hasta que se vuelve muy limitante. Por eso, en numerosos casos el diagnóstico llega cuando ya hay dificultades para realizar tareas cotidianas como leer, cocinar o manejar.

Entre los síntomas a los que se recomienda prestar atención se encuentran:

  • Visión borrosa o nublada que complica la lectura y las actividades diarias.
  • Problemas para ver con poca luz o durante la noche.
  • Halos alrededor de las luces y mayor deslumbramiento al conducir.
  • Necesidad de cambiar con frecuencia la graduación de los anteojos.
  • Requerir cada vez más luz para leer o realizar trabajos de precisión.

Oteiza subraya que, aun cuando la vista parece estar en buen estado, los controles oftalmológicos anuales son fundamentales para detectar de manera precoz este y otros problemas oculares.

Cómo es hoy la cirugía de cataratas y qué lentes se usan

En las últimas décadas cambió el enfoque sobre el momento ideal para operar. Antes se esperaba a que la catarata “madurara” y la visión estuviera muy comprometida. Actualmente, la recomendación es indicar la cirugía cuando el paciente empieza a notar que su desempeño diario se ve afectado, sin llegar a un estadio severo.

La intervención consiste en extraer el cristalino opaco y sustituirlo por una lente intraocular artificial. Se realiza a través de una incisión muy pequeña, de apenas unos milímetros, y el procedimiento suele demorar entre 15 y 20 minutos por ojo. En la mayoría de los casos, el paciente puede retomar sus actividades habituales en 24 horas y percibe una importante mejoría visual en uno o dos días.

Existen distintos tipos de lentes intraoculares:

  • Monofocales: optimizadas para ver de lejos, aunque generalmente se necesitan anteojos para leer.
  • Multifocales: ofrecen varias distancias de enfoque y permiten reducir de manera significativa la dependencia de los anteojos tanto para cerca como para lejos.
  • Tóricas: diseñadas para corregir el astigmatismo, combinándose con otras prestaciones según el caso.

Las lentes multifocales y de mayor tecnología suelen implicar un costo adicional que no siempre es cubierto por las obras sociales y prepagas, lo que genera una brecha en el acceso a las mejores opciones disponibles.

“Quien viva lo suficiente va a desarrollar cataratas en algún grado. La clave está en no llegar tarde a la consulta y conocer que la cirugía es segura, rápida y altamente efectiva”, remarcan desde el Consejo Argentino de Oftalmología.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que solo la mitad de quienes necesitan esta cirugía en el mundo logra acceder a ella. En la Argentina, los especialistas insisten en la importancia de los controles periódicos, la información y la planificación de la operación en el momento oportuno, para preservar la calidad de vida en la vejez.

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