Avance argentino en una vacuna contra enfermedades transmitidas por el mosquito

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Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en conjunto con la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), avanzan en el desarrollo de una innovadora vacuna destinada a combatir al mosquito Aedes aegypti, principal vector del dengue, Zika, chikungunya y fiebre amarilla. El objetivo no es inmunizar contra un virus en particular, sino convertir al propio organismo en una herramienta para reducir la supervivencia del insecto tras la picadura.
El proyecto se enmarca en un contexto sanitario desafiante para la Argentina y la región, marcado por sucesivos brotes de dengue y la expansión del Aedes aegypti en áreas donde antes no estaba presente. Especialistas advierten que el cambio climático, la urbanización desordenada y la falta de controles sostenidos favorecen la proliferación del mosquito y aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades.
Según informaron los investigadores, los avances fueron comprobados en estudios de laboratorio con mosquitos que se alimentaron de suero proveniente de bovinos inmunizados. Los resultados, publicados en la revista científica Vaccine, mostraron una reducción significativa en la supervivencia de los mosquitos que ingirieron sangre con anticuerpos generados por la vacuna en desarrollo.
Cómo funciona la estrategia desarrollada por el CONICET y la UNSAM
El equipo científico diseñó un antígeno recombinante llamado PT-3, construido a partir de regiones seleccionadas de tres proteínas asociadas a la matriz peritrófica del intestino del Aedes aegypti. Esta matriz es una estructura que se forma luego de que el mosquito ingiere sangre y cumple un rol clave en la digestión y protección del intestino del insecto.
Mediante técnicas de ingeniería genética, los especialistas produjeron el antígeno PT-3 en el laboratorio y posteriormente inmunizaron bovinos. Estos animales desarrollaron anticuerpos específicos y robustos contra las proteínas intestinales del mosquito. Para evaluar el impacto de esos anticuerpos en la supervivencia del vector, los científicos utilizaron un sistema de alimentación artificial en el que los mosquitos consumían sangre con y sin anticuerpos.
Los resultados fueron contundentes: los ejemplares que se alimentaron con sangre que contenía anticuerpos contra PT-3 presentaron una supervivencia notablemente menor en comparación con los grupos control. De esta manera, se comprobó experimentalmente que es posible inducir en el hospedador (ya sea animal o, a futuro, humano) una respuesta inmune capaz de afectar la viabilidad del mosquito.
Un cambio de paradigma en el control de vectores
- Apunta al vector, no al virus: la estrategia busca debilitar al mosquito en lugar de aplicar insecticidas o vacunas específicas para cada enfermedad.
- Potencial de impacto regional: el Aedes aegypti está presente en buena parte de América Latina, por lo que una vacuna eficaz tendría alcance continental.
- Complemento a las medidas actuales: la herramienta se sumaría al descacharrado, el uso de repelentes y las campañas de prevención.
“En lugar de atacar directamente al mosquito mediante un insecticida, el objetivo es que el propio hospedador genere anticuerpos contra proteínas importantes para la fisiología del insecto, reduciendo su supervivencia después de la alimentación sanguínea y, con ello, sus oportunidades de transmitir virus”, explicó Gabriel Briones, líder del trabajo.
Por el momento, la vacuna no está lista para ser aplicada en humanos y se encuentra en una etapa experimental inicial. Los especialistas destacan que aún falta avanzar en nuevos ensayos, evaluar su seguridad y eficacia en otros modelos y definir una estrategia de aplicación. Sin embargo, el hallazgo representa un paso relevante en la búsqueda de alternativas innovadoras para frenar enfermedades que afectan cada año a miles de personas en la Argentina y el mundo.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias recuerdan que las principales medidas de prevención siguen siendo la eliminación de criaderos de mosquitos en los hogares, el uso de repelentes y la consulta temprana ante la aparición de síntomas compatibles con dengue u otras enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti.

