Vaca Narvaja propone un nuevo paradigma tecnológico desde China

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Sabino Vaca Narvaja, exembajador argentino en China y académico especializado en las relaciones entre América Latina y el gigante asiático, sostuvo en Shenzhen que el denominado “Momento Shenzhen” puede inaugurar una nueva etapa de convergencia y desarrollo compartido entre China y el Sur Global. El planteo fue realizado durante un simposio internacional dedicado al estudio del pensamiento de Xi Jinping, donde el argentino fue el único orador extranjero en la sesión inaugural.
El encuentro, celebrado en la ciudad considerada el epicentro de la innovación tecnológica china, fue organizado por la Base de Investigación Colaborativa de Xinhua del Centro de Estudios sobre el Pensamiento de Xi Jinping sobre la Cultura, la Universidad Normal del Sur de China y el Departamento de Publicidad del Comité Provincial de Guangdong del Partido Comunista de China. Allí, Vaca Narvaja subrayó la necesidad de orientar el desarrollo científico hacia objetivos humanistas y de cooperación internacional.
“La pregunta ya no es solamente qué puede hacer la tecnología, sino qué queremos, como sociedades, que haga la tecnología”, planteó el exembajador, al destacar que la inteligencia artificial, la robótica y las energías limpias pueden ser herramientas para achicar brechas de desarrollo si se las articula con una filosofía de beneficio mutuo y respeto por la diversidad cultural.
Del “momento Ford” al “Momento Shenzhen”
En su exposición, titulada “Subjetividad cultural y modernización china: construir la modernidad sin perder la identidad”, Vaca Narvaja comparó la etapa actual con hitos históricos de la tecnología. Recordó que el “momento Ford” sintetizó la revolución de la producción en masa y que el “momento Sputnik” representó la carrera por llegar primero a la frontera tecnológica durante la Guerra Fría.
Sobre esa base, propuso hablar hoy de un “Momento Shenzhen” para describir la capacidad de China de innovar, industrializar, escalar, integrar y abaratar simultáneamente tecnologías cada vez más complejas. Según explicó, este fenómeno tiene impacto global porque redefine cadenas de valor, estándares industriales y modelos de cooperación entre países en desarrollo.
- Innovación tecnológica aplicada a la producción y los servicios.
- Industrialización rápida con fuerte inversión estatal y privada.
- Escalamiento a gran escala de nuevas tecnologías.
- Integración en cadenas globales con foco en manufacturas avanzadas.
- Reducción de costos que facilita el acceso a tecnologías complejas.
Modernización sin perder la identidad
El académico remarcó que la experiencia china demuestra que modernización no es sinónimo de occidentalización. En ese sentido, consideró estratégico para América Latina y el Sur Global estudiar el modelo chino para construir caminos propios, que combinen avances tecnológicos con preservación de las identidades culturales.
“El desafío para nuestros países no es ser simples receptores o consumidores de la nueva revolución tecnológica, sino participar activamente de ella, incorporar conocimiento y capacidades productivas y construir nuestros propios caminos de modernización”, sostuvo Vaca Narvaja.
Vaca Narvaja advirtió que una tecnología sin propósito humano puede profundizar desigualdades, y que una globalización sin respeto por la diversidad puede derivar en confrontaciones. Afirmó que la modernización debe medirse no sólo por la riqueza que genera sino, sobre todo, por su capacidad para mejorar la vida de las personas. “El desarrollo humano es el objetivo”, resumió.
Para el exembajador, la gran oportunidad del Sur Global es sumarse a esta nueva modernidad tecnológica “sin dejar de ser nosotros mismos”, aprovechando la cooperación con China y otras potencias emergentes. “Cooperar no significa renunciar a nuestra identidad: significa construir desde ella un futuro compartido”, concluyó ante autoridades y especialistas chinos reunidos en Shenzhen.

