Las autoridades recuperaron 1.367 cuerpos mientras continúan los operativos de búsqueda en las zonas arrasadas por el agua, el lodo y las rocas. Más de 21.000 efectivos trabajan sobre el terreno y entre los desaparecidos hay alrededor de 600 extranjeros.

Nepal continúa atravesando las consecuencias de la devastadora riada que el 26 de agosto arrasó amplias zonas del norte y centro del país. Dos semanas después de la catástrofe, alrededor de 5.100 personas permanecen desaparecidas y las autoridades ya recuperaron 1.367 cuerpos en las áreas afectadas.
Según el último informe del Gobierno nepalí, entre las personas cuyo paradero todavía se desconoce hay aproximadamente 600 ciudadanos extranjeros de 35 países. Las cifras permanecen sujetas a modificaciones a medida que avanzan las búsquedas y las autoridades verifican las denuncias de desaparecidos.
El operativo desplegado para encontrar sobrevivientes y recuperar cuerpos continúa siendo de gran magnitud. Más de 21.000 integrantes del Ejército, la Policía y otras fuerzas de seguridad trabajan en las regiones afectadas, mientras que hasta el momento unas 13.600 personas pudieron ser rescatadas.
Una carrera contra el tiempo
Las tareas se desarrollan en condiciones extremadamente complejas debido a la destrucción de caminos, puentes y otras infraestructuras. El lodo, las rocas y los escombros cubrieron sectores completos y dificultan el acceso de los equipos de emergencia a algunas de las zonas más castigadas.
Uno de los principales focos de búsqueda se encuentra en las centrales hidroeléctricas afectadas por la catástrofe. Cientos de trabajadores quedaron atrapados cuando el agua y los deslizamientos bloquearon los accesos a los túneles de distintas instalaciones.
A pesar del tiempo transcurrido, los rescatistas consiguieron encontrar personas con vida. Tres trabajadores fueron rescatados de túneles: dos ciudadanos nepalíes fueron encontrados en Upper Trishuli 3A el 4 de septiembre y un trabajador chino fue localizado al día siguiente en Upper Trishuli 1.
Las autoridades recurrieron a drones, imágenes satelitales, helicópteros y maquinaria pesada para intentar localizar accesos que quedaron completamente sepultados. Equipos internacionales también se incorporaron al operativo ante la magnitud de la emergencia.
Miles de personas continúan sin ser localizadas
De acuerdo con la información publicada por El Litoral, la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres mantiene bajo seguimiento a los municipios declarados como zonas prioritarias. Uno de los mayores desafíos continúa siendo la identificación de las víctimas recuperadas.
La catástrofe se produjo el 26 de agosto, cuando una enorme masa de hielo, agua, barro y rocas descendió por los valles del Himalaya y alcanzó diferentes poblaciones. La crecida afectó especialmente la cuenca de los ríos Bhote Koshi y Trishuli y provocó graves daños en viviendas, rutas, puentes, centrales hidroeléctricas y redes de comunicación.
La emergencia también generó desplazamientos masivos y obligó a miles de personas a permanecer en refugios temporales. Las autoridades trabajan ahora no solo en la búsqueda de desaparecidos, sino también en recuperar la conectividad vial, eléctrica y de telecomunicaciones y garantizar la llegada de alimentos y otros elementos esenciales.
A quince días de la catástrofe, el operativo continúa y las cifras todavía no son definitivas. El Gobierno nepalí advirtió que los números se actualizan permanentemente mientras los equipos avanzan sobre las zonas devastadas y se verifica la situación de las miles de personas que aún no pudieron ser localizadas.

