Nueve economías regionales en rojo en el semáforo de Coninagro

NewsITe
El último informe del “semáforo de las economías regionales” elaborado por Coninagro encendió una señal de alarma sobre el mapa productivo argentino: nueve de las 19 actividades relevadas quedaron en zona roja durante julio de 2026, lo que refleja una situación crítica para un amplio abanico de producciones del interior.
De acuerdo con el relevamiento, la entidad cooperativa contabilizó cuatro actividades en verde, seis en amarillo y nueve en rojo. Entre las que muestran mejores indicadores –ubicadas en la franja verde– se destacan la ganadería bovina y ovina, los granos y la producción de miel, que lograron sostener precios y niveles de actividad relativamente más estables.
En el extremo opuesto, la lista de sectores en rojo incluye a la yerba mate, el arroz, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, la leche y la mandioca, a los que en julio se sumaron la actividad forestal y los cítricos dulces. En todos los casos, el denominador común es el deterioro de los márgenes: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente congelados o crecieron muy por debajo de la inflación, mientras que los costos operativos siguieron en alza.
Precios atrasados, costos en alza y demanda debilitada
El informe procesado por la Agencia Noticias Argentinas detalla que, en el caso de los cítricos dulces, el consumo interno se desplomó 10% interanual y las exportaciones retrocedieron 34%. Esta doble caída golpeó de lleno a las economías citrícolas, que además enfrentan mayores costos logísticos y energéticos.
La actividad forestal, por su parte, sintió el impacto en el negocio de la madera y derivados: los precios del sector apenas subieron alrededor de 4% interanual frente a una inflación cercana al 30% en el mismo período. Esta brecha erosiona fuertemente la rentabilidad, complica inversiones y frena la creación de empleo en provincias fuertemente dependientes de la cadena forestal.
Coninagro también advierte sobre la persistencia de la crisis en algunos complejos emblemáticos. La vitivinicultura acumula más de tres años continuos en situación crítica, presionada por el encarecimiento de insumos, la menor dinámica del mercado interno y dificultades para sostener exportaciones competitivas. En paralelo, la yerba mate suma ya 28 meses consecutivos en zona roja, lo que refleja tensiones prolongadas entre costos, precios y demanda.
Impacto estructural en las economías regionales
Al analizar la serie histórica del semáforo, la entidad cooperativa remarca que siete de las 19 economías relevadas estuvieron en situación crítica durante más de la mitad del tiempo. Esta recurrencia indica que no se trata sólo de shocks coyunturales, sino de problemas estructurales relacionados con el acceso al financiamiento, la presión impositiva, la volatilidad macroeconómica y la falta de infraestructura adecuada en muchas regiones.
Las producciones ubicadas en la franja amarilla –tabaco, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní– muestran un cuadro intermedio: allí se observa una combinación de precios que no llegan a recomponer del todo su poder de compra frente a la inflación, costos elevados y una demanda interna con escaso dinamismo. Estos rubros quedan en una zona de vulnerabilidad, donde cualquier shock adicional puede empujarlos rápidamente al rojo.
“Los precios que reciben los productores crecieron por debajo de la inflación y, combinados con el aumento de los costos, generaron un deterioro de los márgenes en términos reales”, resume el informe de Coninagro.
En contraste, en el frente externo el conjunto de las economías regionales exportó por US$ 37.725 millones en los primeros siete meses del año, un 17% más que en igual período de 2025. Sin embargo, el desafío de fondo es que ese avance en las ventas al mundo pueda traducirse en una mejora efectiva de los ingresos de los productores y en condiciones más sostenibles para los territorios donde se asientan estas actividades.

