Gendarme argentino exige órdenes de captura contra exfiscal chavista

NewsITe
El gendarme argentino Nahuel Gallo, quien estuvo 448 días secuestrado en Venezuela, reclamó a la Justicia argentina la emisión de órdenes de detención y de captura internacional contra cinco funcionarios vinculados al régimen chavista. Entre los señalados se encuentra Tarek William Saab, exfiscal general venezolano durante el período en que Gallo permaneció detenido, y actualmente defensor del pueblo encargado.
El planteo de Gallo se enmarca en la causa por crímenes de lesa humanidad que se tramita en la Argentina y en la que el gendarme ya fue aceptado como querellante. En su declaración testimonial, relató las condiciones extremas que padeció en la cárcel El Rodeo I, un penal venezolano que describió como un verdadero centro de torturas y tratos inhumanos para los detenidos.
El pedido judicial no se limita a Saab. También alcanza a otros cuatro funcionarios que, según Gallo, tuvieron una participación directa o indirecta en su detención y en el entramado represivo del penal:
- Carlos Enrique Rincones Serven, apodado “Tiburón”, director de la cárcel El Rodeo I durante el primer tramo del cautiverio del argentino.
- Alexander José Martínez Endeiza, quien asumió funciones de dirección en el penal durante la etapa final de la detención.
- Carlos Enrique Liendo Acosta, juez que intervino en el proceso judicial que avaló y mantuvo la privación de la libertad de Gallo.
- Farik Karín Mora Salcedo, fiscal presente en la audiencia clave en la que se resolvió mantenerlo detenido.
Denuncias de torturas y condiciones inhumanas en El Rodeo I
Previo a la presentación formal ante la Justicia, Gallo ya había expuesto públicamente sus denuncias en la red social X. Allí identificó a Martínez y a Rincones Serven como responsables máximos de un establecimiento carcelario que, sostuvo, funcionó para muchos detenidos como un espacio sistemático de torturas y sufrimientos físicos y psicológicos.
De acuerdo con su testimonio, bajo la autoridad de ambos directores, numerosos prisioneros permanecieron secuestrados e incomunicados, sometidos a condiciones degradantes y a un régimen de amenazas constantes. Gallo describió un escenario de falsas promesas, maltratos psicológicos y físicos, humillaciones y un trato cruel hacia quienes se encontraban bajo custodia del Estado venezolano en ese penal.
El gendarme remarcó que, mientras los detenidos transitaban el miedo, la incertidumbre y la desesperación, las autoridades del penal actuaban con total indiferencia e incluso con burlas hacia su sufrimiento. “Los daños psicológicos que hoy cargamos quienes sobrevivimos al cautiverio en Rodeo I son consecuencia de todo lo vivido dentro de ese penal”, sostuvo al relatar el impacto duradero de su experiencia.
La búsqueda de justicia y el impacto en la causa por lesa humanidad
La decisión de avanzar contra estos cinco funcionarios generó repercusión en el ámbito político y de derechos humanos. Elisa Trotta, quien se desempeñó como representante diplomática de Juan Guaidó en la Argentina, difundió el paso dado por Gallo a través de su cuenta en X y respaldó su reclamo de justicia.
“La búsqueda de justicia es un camino largo, pero avanza. Y no vamos a detenernos”, enfatizó Trotta, alineada con las denuncias sobre violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Venezuela.
El caso de Nahuel Gallo se suma a otras presentaciones impulsadas por víctimas y organizaciones que apuntan a documentar y sancionar crímenes de lesa humanidad cometidos en el país caribeño. La eventual emisión de órdenes de captura internacional podría abrir un nuevo capítulo en la cooperación judicial entre la Argentina y organismos multilaterales, y volver a poner bajo la lupa el rol de funcionarios chavistas en el sistema penitenciario venezolano.
Mientras la causa avanza, el testimonio de Gallo se consolida como una pieza clave para comprender el funcionamiento interno de El Rodeo I y la responsabilidad de quienes, desde sus cargos, permitieron o facilitaron el trato degradante a los detenidos.

