El Kremlin admite que podría reactivarse el canal diplomático con Kiev y Washington

NewsITe
Rusia dejó abierta la posibilidad de reanudar las negociaciones trilaterales sobre el conflicto en Ucrania, en un gesto que fue leído como una señal de distensión en medio de una guerra que ya lleva años y que sigue teniendo fuerte impacto geopolítico y económico a nivel global.
La confirmación llegó desde Moscú a través del portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, quien en una conferencia de prensa indicó que el gobierno ruso “no descarta” volver al formato de diálogo que reúne a delegaciones de Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Sus declaraciones se conocieron luego de las manifestaciones procedentes de Kiev y de comentarios del asesor estadounidense Jared Kushner, que impulsó la necesidad de reactivar ese esquema.
El pronunciamiento del Kremlin se produce tras una intensa ronda de contactos diplomáticos. El presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvo el sábado una extensa reunión de más de tres horas en el Kremlin con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Al día siguiente, ambos funcionarios viajaron a Kiev, donde fueron recibidos por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un intento de tomar el pulso de las posiciones de las partes enfrentadas.
Peskov definió el encuentro entre Putin y los representantes de Washington como “un pequeño paso hacia la paz”, marcando que cualquier canal de diálogo, por limitado que sea, es valorado por Moscú. En esa misma línea, el funcionario ruso no descartó la posibilidad de una nueva conversación entre Putin y el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una vía que el Kremlin considera relevante para explorar eventuales acuerdos o medidas de desescalada.
Antecedentes de las negociaciones trilaterales
Las conversaciones a tres bandas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos ya tuvieron antecedentes concretos a comienzos de año. Delegaciones de los tres países se reunieron en Abu Dhabi el 23 y 24 de enero y luego el 4 y 5 de febrero, mientras que una nueva ronda se desarrolló en Ginebra el 17 y 18 de febrero. Aquellas instancias buscaron, sin éxito definitivo, consolidar un marco que permitiera avanzar hacia el cese de hostilidades y discutir garantías de seguridad para la región.
Sin embargo, el formato quedó estancado y las negociaciones se suspendieron en un contexto de recrudecimiento militar y de sanciones cruzadas. Desde entonces, la diplomacia quedó relegada frente a la dinámica del conflicto en el terreno, aunque las grandes potencias nunca dejaron de tantear, de manera más o menos pública, la posibilidad de volver a la mesa de diálogo.
Señales, expectativas y desafíos del nuevo intento
La apertura expresada por Peskov es leída por analistas internacionales como una señal de que el Kremlin procura mostrarse dispuesto a negociar, sin ceder en sus posiciones de fondo. Del lado ucraniano, cada gesto de diálogo se evalúa con cautela, atento al impacto interno que tiene cualquier eventual concesión territorial o política. Estados Unidos, por su parte, busca equilibrar su respaldo militar a Kiev con la necesidad de evitar una escalada mayor que pueda arrastrar a la OTAN a un conflicto directo con Rusia.
- Rusia valoró públicamente los esfuerzos de mediación de enviados estadounidenses.
- Ucrania insiste en que cualquier negociación debe respetar su integridad territorial.
- Washington explora canales informales para medir la voluntad real de las partes.
“Rusia valora sumamente los esfuerzos para lograr la paz”, remarcó Dmitry Peskov, al admitir que el formato trilateral podría reanudarse si las condiciones políticas lo permiten.
Mientras tanto, el frente militar se mantiene activo y el costo humano y económico del conflicto sigue en aumento. La eventual reactivación del diálogo trilateral podría no traducirse de inmediato en un alto el fuego, pero supondría, al menos, el restablecimiento de un canal formal de comunicación entre las partes, condición indispensable para cualquier acuerdo duradero.

