El petróleo se acerca a u$s 100 por tensión EE.UU.-Irán

El crudo roza los u$s 100 en medio de un nuevo pico de tensión

Buque petrolero navegando cerca del estrecho de Ormuz

NewsITe

Los precios internacionales del petróleo volvieron a encender las alarmas en los mercados energéticos. Este lunes, el barril de crudo se acerca nuevamente a la barrera psicológica de los u$s 100, impulsado por la escalada de tensión militar y diplomática entre Estados Unidos e Irán y por la creciente inseguridad en el estratégico estrecho de Ormuz.

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El Brent del Mar del Norte, referencia para Europa y gran parte del comercio internacional, sube alrededor de 1% y se negocia en la zona de los u$s 96,76 por barril. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, avanza 0,20% hasta ubicarse en torno de los u$s 91,47. Ambos contratos vienen de varias ruedas con incrementos sostenidos, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la sensibilidad del mercado frente a eventuales interrupciones de la oferta.

Antes de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Teherán, registrada el 28 de febrero, el Brent cotizaba cerca de los u$s 73 por barril. Tras un breve alivio motivado por un acuerdo de paz parcial entre las partes involucradas, el precio había retrocedido a esos niveles. Sin embargo, desde principios de julio la tendencia se revirtió nuevamente al alza, acompañando los nuevos desencuentros y el deterioro del clima de negociación.

El estrecho de Ormuz, un cuello de botella clave

El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más sensibles del planeta: por allí se transporta aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Cualquier amenaza de bloqueo, restricción o ataque sobre buques petroleros se traduce casi de inmediato en mayor volatilidad y subas en los precios del crudo y del gas.

En las últimas semanas se sucedieron períodos breves de relativa calma, pero la reciente ruptura de una nueva tregua entre Washington y Teherán volvió a encender la mecha. La tregua, que se extendió cerca de un mes, permitió descomprimir parcialmente la tensión, aunque no logró encauzar una negociación de fondo sobre el programa nuclear iraní ni sobre la seguridad en las rutas energéticas.

Desde fines de agosto se reanudaron los ataques y las escaramuzas, acompañados por una retórica cada vez más dura de ambos lados. Analistas consultados por agencias internacionales advierten que el conflicto tiene un fuerte componente geopolítico, donde se combinan disputas por influencia regional, intereses energéticos y el rol de aliados estratégicos de Estados Unidos e Irán en Medio Oriente.

Impacto en la energía y riesgos para la economía global

La profundización del alejamiento entre Washington y Teherán no solo retrasa cualquier posibilidad de acuerdo nuclear o de desescalada militar, sino que también genera incertidumbre sobre la continuidad del tránsito seguro en la zona. Irán llegó a amenazar con establecer una zona restringida fuera del estrecho de Ormuz, una señal que el mercado interpreta como riesgo cierto de nuevas interrupciones o demoras en la circulación de buques cargados de crudo.

  • El Brent supera los u$s 96 y se acerca a máximos del año.
  • El WTI opera por encima de los u$s 91 por barril.
  • Una quinta parte del petróleo mundial cruza por el estrecho de Ormuz.
  • El gas natural en Europa registra subas de hasta 4,2% vinculadas al conflicto.

En Europa, el impacto ya se percibe también en el mercado de gas natural, donde las cotizaciones avanzan hasta 4,2%. Si bien el continente viene trabajando en diversificar proveedores tras la crisis energética desatada por la guerra en Ucrania, continúa siendo muy sensible a cualquier shock en los precios internacionales de la energía.

“Cada vez que aumenta el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz, los operadores incorporan una prima de riesgo al precio del barril. Es una reacción casi automática del mercado”, señalan especialistas del sector energético.

Para la economía global, un petróleo sostenidamente por encima de los u$s 100 podría traducirse en mayores costos de transporte e impacto inflacionario, en especial en países importadores netos de energía como la Argentina. Los bancos centrales y los gobiernos siguen de cerca la evolución del conflicto, conscientes de que una nueva disparada del crudo puede complicar los intentos de moderar la inflación y sostener la recuperación económica.

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