Científicos advierten que volcanes sin indicios de actividad inminente podrían entrar en erupción ante movimientos telúricos potentes y/o frecuentes.

Un estudio reciente de la Universidad de Exeter en el Reino Unido reveló que muchos volcanes que parecen estar inactivos, en realidad están “al límite” por dentro y perturbaciones sísmicas pueden ser el empujón definitivo para hacerlos estallar.
En julio de 2025 se registró un megaterremoto de magnitud 8,8 frente a la península rusa de Kamchatka. El movimiento, uno de los más potentes jamás registrados en uno de los lugares con mayor actividad volcánica de la Tierra, desencadenó una serie de erupciones en la región.
Sin embargo, fue la reactivación del volcán Krashenínnikov días después del megaterremoto lo que sorprendió a la comunidad científica, que consideraba a este coloso en un estado de letargo profundo y sin indicios de actividad inminente.
Efecto burbuja
“Es probable que el prolongado temblor sísmico haya promovido la exsolución de volátiles dependiente del tiempo, el crecimiento de burbujas y la eventual desestabilización del yacimiento en un sistema que ya era mecánicamente susceptible a fallar”, sostienen en la investigación.
Lo anterior, según explican los científicos, ocurre especialmente en zonas donde la corteza terrestre se estira y el magma acumula muchos gases, como es el caso de Kamchatka, dejándolos vulnerables ante movimientos telúricos potentes y/o frecuentes.
Además, señalan que el magma rico en volátiles puede acumular burbujas en el reservorio (zona bajo la superficie de la Tierra donde se acumula roca fundida, gases y fluidos a alta temperatura antes de una erupción), por lo que un temblor es capaz de propiciar la difusión de más gas hacia ellas, haciéndolas crecer.
Al mismo tiempo, este proceso puede favorecer la formación de nuevas burbujas que aumentaron la presión del volcán. Finalmente, de acuerdo a los investigadores, el reservorio se puede volver inestable y el magma abrirse paso a la fuerza para provocar una erupción como sucedió con el Krashenínnikov.
Esto podría tener repercusiones más allá de Kamchatka. Un volcán que parece estar inactivo puede no ser tan estable bajo tierra como aparenta, y el terremoto adecuado podría desencadenar la perturbación que lleve a un sistema ya vulnerable al límite, advierten los expertos.

