Riesgos de apostar a los commodities en un mundo más volátil

NewsITe
Un informe de la consultora Epyca advirtió que la estrategia del Gobierno argentino de orientar el modelo productivo hacia la exportación de bienes primarios —principalmente agro, minería e hidrocarburos— podría exponer al país a una mayor vulnerabilidad frente a un posible deterioro de las condiciones financieras internacionales.
El reporte, al que accedió Noticias Argentinas, sostiene que un eventual endurecimiento del crédito global y una mayor volatilidad en los mercados impactarían de lleno sobre una economía como la argentina, altamente dependiente de los precios internacionales de los commodities y con una pesada carga de compromisos en moneda extranjera. En particular, menciona más de USD 40.000 millones en deudas reestructuradas bajo la gestión de Martín Guzmán, obligaciones con organismos multilaterales y pasivos corporativos.
El trabajo de Epyca remarca que este cuadro se agrava por un cambio profundo en el sistema financiero internacional que tendrá un punto de inflexión en 2026, cuando Estados Unidos enfrente una modificación en el modo en que el resto del mundo absorbe su deuda soberana. Ese giro se conecta con el agotamiento del esquema conocido como “Bretton Woods 2.0”.
El fin del modelo Bretton Woods 2.0 y el giro de China
Durante las últimas décadas, las economías con grandes superávits comerciales, como China y los países petroleros árabes, utilizaron sus excedentes de cuenta corriente para comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esa dinámica permitió financiar sin grandes sobresaltos el doble déficit de Washington —fiscal y externo—, al tiempo que mantenía bajas las tasas de largo plazo a nivel global.
Según el informe, esa lógica cambió tras la pandemia de COVID-19. China, principal actor de la etapa anterior, ya no vuelca sus crecientes superávits a la compra de deuda norteamericana, sino que redirige los recursos hacia inversiones en activos reales e infraestructura en otros países. En el corto plazo, el bache fue cubierto por inversores privados estadounidenses y algunos grandes jugadores financieros de países desarrollados u offshore.
El resultado es una fuerte caída en la tenencia extranjera de bonos del Tesoro: mientras que en la década de 2010 alrededor del 42% de la deuda soberana de Estados Unidos estaba en manos de acreedores externos, hoy ese porcentaje se redujo a cerca del 21,5%. Esta recomposición del perfil de acreedores erosionó el “premio” del que gozaba históricamente la deuda norteamericana.
Más costos para EE.UU. y un contexto adverso para países como Argentina
El informe recuerda que los títulos a 10 años del Tesoro solían rendir unos 10 puntos básicos menos que el promedio de los bonos soberanos de Alemania, Japón, Reino Unido, Canadá, Suiza, Suecia y Australia. Esa relación se revirtió: ahora Estados Unidos se ve obligado a convalidar rendimientos más elevados para colocar nuevas emisiones, lo que presiona al alza las tasas globales.
Al mismo tiempo, se rompió la clásica cobertura entre acciones y bonos. Tradicionalmente, los bonos del Tesoro funcionaban como refugio en momentos de mayor aversión al riesgo, cuando los inversores se desprendían de acciones. Hoy, el aumento en la percepción de riesgo sobre la propia deuda estadounidense debilita ese rol de activo seguro y reconfigura las estrategias de inversión a nivel mundial.
Epyca también subraya la disputa de poder entre el Tesoro y la Reserva Federal (Fed) como síntoma de estos cambios estructurales. La persistencia de una inflación considerada “demasiado alta” en Estados Unidos durante los últimos cinco años, alimentada por la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y tensiones en torno al mercado petrolero y al desarrollo de la inteligencia artificial, condiciona las decisiones de política monetaria.
“Si el mundo entra en una fase de tasas altas prolongadas y menor apetito por el riesgo, las economías concentradas en commodities y con fuerte endeudamiento en dólares, como la argentina, enfrentarán un entorno mucho más desafiante”.
En este marco, el informe advierte que la combinación de precios volátiles de los bienes primarios, financiamiento externo más caro y una estructura productiva poco diversificada coloca a la Argentina en una posición frágil. La recomendación implícita es avanzar hacia una estrategia que complemente el peso de los sectores extractivos con mayor agregado de valor, desarrollo industrial y políticas que reduzcan la exposición a los vaivenes del ciclo financiero global.

