Argentino preso en México por una masacre ya tenía causas previas

NewsITe
Diego Sebastián Rosen, ciudadano argentino detenido en México y acusado por un brutal asesinato múltiple, estaba bajo la lupa de la Justicia local desde antes de la masacre. Según informaron medios del Estado de México, el hombre era investigado en una causa por fraude vinculada al alquiler de propiedades para vacaciones y contaba con una orden de aprehensión vigente.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México había solicitado su detención en el marco de una pesquisa por presuntas irregularidades en operaciones inmobiliarias temporarias. Pese a esa medida judicial, Rosen obtuvo un amparo apenas 15 días antes de los homicidios, lo que le permitió permanecer en libertad hasta el día de los hechos.
El crimen conmocionó a la comunidad artística y a la opinión pública mexicana. Las víctimas fueron identificadas como Jonathan Meléndez Ochoa, tecladista y productor de la banda de rock alternativo Camilo Séptimo; su esposa, de 35 años y embarazada; la hija del matrimonio, de 3 años; una empleada doméstica de 21; y la mascota de la familia. Otro de los hijos logró sobrevivir al esconderse dentro de un mueble.
La reconstrucción de la masacre y el vínculo con el argentino
De acuerdo con la investigación judicial, Meléndez mantenía desde hacía tiempo conflictos personales y económicos con Rosen. En una conversación previa con un amigo identificado como Freddy, el músico le anticipó que se reuniría con el argentino y dejó un mensaje que hoy es clave en la causa: le pidió que lo reportara a las autoridades si no respondía por la noche, aludiendo directamente a sus problemas con Diego.
Los investigadores sostienen que, al ingresar a su vivienda, Meléndez encontró allí a Rosen y se produjo una discusión por dinero. La hipótesis principal es que el argentino lo habría reducido, lo amordazó y luego lo asesinó. Posteriormente, siempre según las primeras reconstrucciones, el atacante habría matado al resto de los presentes, incluida la empleada doméstica y la mascota de la familia.
El caso abrió interrogantes sobre el funcionamiento del sistema judicial y el alcance de los amparos en México, dado que Rosen se mantenía en libertad pese a la orden de aprehensión por fraude. Mientras avanza el proceso penal por los homicidios, la causa por estafas inmobiliarias y alquileres vacacionales suma elementos al perfil del principal sospechoso de la masacre.
“Si por la noche no contesto, repórtalo a las autoridades. Ya sabes que traigo unos pedos con Diego”, le escribió Meléndez a un amigo antes del encuentro, mensaje que hoy es una de las pruebas centrales del expediente.
La Justicia mexicana continuará tomando testimonios, analizando comunicaciones previas y peritajes en la escena del crimen para determinar con precisión cómo ocurrieron los hechos y qué responsabilidades penales le caben a Rosen, que permanece detenido mientras se define su situación procesal.

