Una investigación que siguió durante 15 años a más de 4000 adultos japoneses asoció una mayor ingesta de riboflavina con un riesgo 49% menor de demencia incapacitante. La vitamina B6 y el folato también mostraron una reducción cercana al 20%, aunque el estudio analizó su consumo mediante alimentos y no evaluó suplementos.

Una investigación realizada en Japón sobre más de 4000 adultos durante 15 años encontró una asociación entre tres nutrientes del grupo B y una menor probabilidad de sufrir deterioro cognitivo. Frente al grupo con menor consumo, el de mayor ingesta de riboflavina presentó un riesgo de demencia incapacitante 49% menor. La vitamina B6 y el folato también se vincularon con una probabilidad inferior, en torno del 20%.
Las vitaminas del grupo B son esenciales para la salud cerebral y la regulación del estado de ánimo. Según Mayo Clinic, estas vitaminas participan en la producción de sustancias químicas cerebrales que afectan el ánimo y otras funciones cognitivas.
La novedad es que una mayor ingesta de vitamina B2 o riboflavina se asoció con un menor riesgo de demencia en una investigación de Japón publicada en European Journal of Clinical Nutrition, el cual halló una reducción de hasta un 49% entre quienes consumían más vitamina B2.
El estudio también vinculó a la vitamina B6 y al folato con una menor probabilidad de deterioro, en un marco biológico que los autores relacionaron con el metabolismo energético y la regulación de la homocisteína, un compuesto asociado con la salud vascular y cerebral.
La investigación de Kishida R., Yamagishi K., Maruyama K. y otros especialistas analizó a 4171 adultos japoneses de entre 40 y 69 años y los siguió durante 15 años.
Los nuevos casos se identificaron a partir de registros del seguro nacional de cuidados a largo plazo de Japón, centrados en demencia con gravedad suficiente como para requerir asistencia diaria. Tras ajustar por edad, sexo, tamaño corporal, tabaquismo, alcohol, medicación y dieta, la riboflavina fue la vitamina con la mayor reducción del riesgo observada.
Frente al grupo con menor consumo, el de mayor ingesta de riboflavina presentó un riesgo de demencia incapacitante 49% menor. La vitamina B6 y el folato también se vincularon con una probabilidad inferior, en torno del 20%, mientras que la vitamina B12 no mostró una relación clara; según el estudio, estas asociaciones podrían vincularse con la regulación de la homocisteína y funciones del metabolismo energético.
La asociación entre riboflavina y vitamina B6 fue más fuerte en participantes que nunca habían tenido un accidente cerebrovascular. Ese dato sugirió a los autores que estas vitaminas podrían ser relevantes en formas no vasculares de demencia.
Salud vascular y cerebral
El hallazgo del estudio japonés apuntó a vitaminas del grupo B que cumplen funciones en el metabolismo energético y ayudan a regular la homocisteína. Según el estudio, ese compuesto se relaciona con la salud vascular y cerebral, una conexión que podría explicar parte de la asociación observada.
Aunque la vitamina B12 no mostró una relación clara, según los investigadores, otro estudio publicado en Annals of Neurology reveló que los niveles bajos de vitamina B12 activa (holotranscobalamina) se asocian con una menor integridad de la materia blanca y un peor rendimiento cognitivo, mientras que los niveles totales de B12 pueden no reflejar con precisión la salud del cerebro. La vitamina B12 cumple un papel central en el mantenimiento de la función nerviosa, la salud cerebral y la síntesis de ADN.
Otro estudio publicado en el American Journal of Preventive Cardiology vinculó a las vitaminas del grupo B con una reducción del riesgo de accidente cerebrovascular de entre el 10% y el 20% en quienes consumen cantidades superiores a la media.
Alimentos
La vitamina B2 o riboflavina está presente en lácteos como leche y yogur, además de huevos, carnes magras, pescado, champiñones, almendras y espinacas. También en cereales, pan y productos de grano fortificados.
La vitamina B6 aparece en aves de corral, salmón, papas, bananas, garbanzos, calabaza y frutas.
El folato se encuentra en verduras de hoja verde como espinacas y lechuga romana, además de espárragos, palta, cítricos, legumbres y cereales enriquecidos.
A partir de esos datos, la recomendación es seguir un enfoque alimentario centrado en variedad de vegetales, cereales integrales y proteínas magras.
El trabajo no evaluó suplementos, de modo que sus conclusiones se limitaron a la ingesta dietética y no permitieron extrapolar el efecto a productos de complejo B.

