El entorno del tumor, clave en la progresión del cáncer de riñón

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Un equipo de investigación del Conicet demostró que el cáncer renal es capaz de modificar profundamente las células grasas que lo rodean, generando un entorno biológico que podría favorecer su crecimiento y progresión. El trabajo, realizado en Argentina y publicado en la revista científica International Journal of Molecular Sciences, abre la puerta al desarrollo de nuevas herramientas de diagnóstico y tratamiento para esta enfermedad.
El estudio se centró en el carcinoma renal de células claras, uno de los tipos de cáncer de riñón más frecuentes. A partir de muestras de tejido adiposo de personas sanas donantes de riñón y de pacientes con cáncer, los científicos analizaron cómo se comunican las células tumorales con el tejido que las rodea y qué cambios se producen en esas células vecinas.
Según explicaron los investigadores, el tejido adiposo no es solo un “depósito de grasa”, sino un conjunto complejo de distintos tipos celulares con múltiples funciones. Además de almacenar y suministrar energía en forma de lípidos, este tejido cumple un rol inmunorregulador y participa en el funcionamiento del organismo tanto a nivel local como sistémico. Las señales emitidas por el tumor alterarían estas funciones, generando un microambiente más favorable para la supervivencia y expansión de las células malignas.
Comunicación entre células grasas y tumor: nuevas pistas para tratar la enfermedad
En los ensayos de laboratorio, realizados en un modelo ex vivo, el equipo observó que las señales provenientes del carcinoma renal de células claras inducen cambios profundos en las células adiposas que rodean al tumor. Se establece así un proceso de comunicación de tipo “causa y efecto” entre el tejido adiposo y las células cancerígenas, donde las modificaciones en un componente impactan directamente en el otro.
La investigadora del Conicet Virginia Pistone Creydt señaló que estos cambios pueden resultar beneficiosos para las células tumorales, ya que las células vecinas responden a las alteraciones del entorno y, en algunos casos, favorecen la progresión del cáncer. Comprender en detalle estos mecanismos permitirá identificar nuevos blancos terapéuticos y diseñar estrategias que interrumpan esta comunicación patológica.
- El cáncer se entiende cada vez más como una enfermedad multifactorial, influida por el diálogo entre el tumor y su microambiente.
- El tejido adiposo cercano al riñón podría convertirse en una fuente de marcadores para diagnóstico y monitoreo.
“Este tipo de estudios abre la puerta a nuevos blancos terapéuticos que podrían servir como complemento a las terapias oncológicas actuales”, destacó Matías Ferrando, becario postdoctoral del Conicet e investigador del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo.
Los especialistas remarcan que muestras accesibles como la sangre y la orina podrían, en el futuro, permitir la realización de estudios menos invasivos para el diagnóstico temprano y el seguimiento de pacientes con cáncer renal. El trabajo del Conicet subraya la complejidad de la enfermedad oncológica, pero al mismo tiempo refuerza la esperanza en el desarrollo de estrategias clínicas más precisas y personalizadas a partir del conocimiento del entorno tumoral.

