“Ceuta se defiende”: multitudinarias marchas en toda España

NewsITe
Cientos de miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades de España para respaldar a la ciudad autónoma de Ceuta, tras la reciente crisis migratoria registrada a fines de julio. Las movilizaciones tuvieron como consigna central el lema “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, en defensa de la soberanía española sobre el enclave norteafricano.
La masiva reacción ciudadana se produjo en un contexto de fuerte tensión política. Medios locales difundieron un documento policial que sugeriría que las fuerzas marroquíes habrían actuado de manera “pasiva” e incluso habrían contribuido a empujar a miles de migrantes hacia la frontera con Ceuta. Según esas versiones, la llegada de entre 70.000 y 80.000 personas no habría sido un episodio accidental, sino parte de una presión coordinada sobre el enclave español.
El Gobierno de Pedro Sánchez rechazó de plano esa interpretación y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ordenó a la Policía aclarar el alcance de esos informes. Un alto mando policial negó luego la existencia de un documento que señale directamente a Marruecos, aunque esa aclaración no logró desactivar la disputa política ni aliviar el clima de confrontación.
Tensión política y movilización masiva
Las principales figuras de la oposición aprovecharon las movilizaciones para redoblar las críticas al Ejecutivo. El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, acusó al Gobierno de estar “más cerca de Marruecos que del conjunto de España” al exculpar a las autoridades marroquíes por la entrada masiva de migrantes del 30 de julio. El líder de Vox, Santiago Abascal, también participó de los actos en Madrid.
En la capital española, el alcalde José Luis Martínez-Almeida leyó un manifiesto en defensa de la integridad territorial del país. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fue aún más lejos y reclamó la dimisión “urgente” de Sánchez por, según su visión, “someterse a Marruecos” antes que defender a todos los españoles.
La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) convocó concentraciones coincidiendo con el Día de Ceuta. A esos actos adhirieron PP y Vox, mientras que desde el Gobierno central los calificaron de manifestaciones de carácter partidario.
Cifras dispares y apoyo en varias regiones
- En Madrid, el Ayuntamiento estimó en unas 150.000 las personas que se manifestaron en la plaza de Cibeles, mientras que la Delegación de Gobierno habló de alrededor de 50.000 asistentes.
- En la propia Ceuta, la Policía Nacional calculó que cerca de 20.000 personas participaron de la protesta, que terminó con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad y el uso de material antidisturbios.
- En Melilla, miles de vecinos salieron a las calles para expresar su respaldo a Ceuta y reafirmar la soberanía española sobre ambas ciudades autónomas.
- En Andalucía, las autoridades cifraron en más de 160.000 los participantes en las concentraciones, con actos especialmente numerosos en Sevilla y Málaga, con unos 40.000 asistentes en cada ciudad.
- En Barcelona, la Guardia Urbana registró 1.500 personas en la concentración de la plaza Sant Jaume y otras 700 en un acto paralelo convocado por la plataforma Unidad contra el Fascismo y el Racismo.
“Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” fue la consigna que unificó las protestas en todo el país, reflejando el fuerte componente simbólico y político del enclave en el norte de África.
Las marchas dejaron en evidencia la sensibilidad que despierta la cuestión de Ceuta y Melilla en la opinión pública española y cómo los episodios migratorios se convierten rápidamente en eje de disputa entre el Gobierno y la oposición. Mientras el Ejecutivo insiste en desmarcar a Marruecos de una supuesta maniobra deliberada, la oposición refuerza la idea de una presión exterior que, a su juicio, exige una respuesta más firme en defensa de la frontera y la soberanía nacional.
El episodio vuelve a colocar en primer plano el desafío migratorio en el Mediterráneo y la delicada relación bilateral entre Madrid y Rabat, en un escenario en el que cada movimiento en la frontera puede tener importantes repercusiones internas y externas para España.

