José María Muscari abre su corazón sobre la paternidad y el deseo de volver a adoptar

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El productor y director teatral José María Muscari volvió a hablar públicamente sobre su experiencia como padre adoptivo y reconoció que no descarta, en un futuro cercano, volver a transitar el camino de la adopción. A tres años de haber adoptado a Lucio, con quien hoy comparte también el escenario, el artista aseguró que le “encantaría” volver a ser padre.
Muscari recordó que su decisión de paternar no fue impulsiva, sino el resultado de un largo recorrido personal y emocional. “Realicé un proceso desde hace mucho tiempo, cuando supe que quería ser padre”, explicó en diálogo reciente con la prensa, al repasar el camino que lo llevó a conocer a Lucio, quien llegó a su vida con 14, casi 15 años.
El director definió a su hijo como “mágico y extraordinario” y subrayó que la experiencia de la paternidad se aprende en el hacer, más allá de lecturas o talleres: “Podés capacitarte, hablar con otros padres y estar muy perceptivo, pero la experiencia la hacés vos, hay que transitarla”. En ese sentido, remarcó que estos tres años lo transformaron profundamente: “No los cambiaría por nada porque siento que me aportaron un montón de nutrientes en la vida”.
El deseo de una nueva paternidad y el vínculo con Lucio
Consultado sobre la posibilidad de volver a adoptar, Muscari fue claro: no se trata de un capítulo cerrado. “Estaría bueno tener una hija, me encantaría experimentar la paternidad con una mujer. Siento que con Lucio está buenísimo, pero no está cerrada la posibilidad”, sostuvo, dejando abierta la puerta a ampliar la familia.
El vínculo entre ambos no solo se construye en el ámbito privado, sino también sobre las tablas. Padre e hijo protagonizan la obra “Lucio y yo”, donde comparten escena y ponen en juego, desde el teatro, parte de la historia que los une. Además, el productor mostró en redes sociales numerosos momentos cotidianos, lo que generó un fuerte interés del público.
“Recibo gran cantidad de consultas sobre paternidad a partir de la obra”, contó Muscari, quien señaló que muchas personas se acercan para preguntarle cómo es el día a día con un adolescente: cómo salen juntos al cine, cómo comparten actividades y cómo lograron un vínculo cercano sin que Lucio se encierre en su habitación, una imagen frecuente asociada a la adolescencia.
Paternidad, adolescencia y cambios generacionales
Al reflexionar sobre su rol como padre, el director reconoció que en la relación también aparecen tensiones propias de cualquier familia, especialmente en la etapa adolescente. “Siempre le cuento a la gente sobre el vínculo que tiene la contradicción propia de cualquier padre y un adolescente”, señaló, y ejemplificó con una situación clásica: la preocupación por el abrigo.
“Antes odiaba que mi mamá me pregunte si llevaba campera y ahora es lo primero que le digo a mi hijo porque me da miedo que se engrípe”, confesó Muscari, al marcar cómo la paternidad lo llevó a ocupar el lugar que alguna vez cuestionó.
La historia de Muscari y Lucio se suma a otras experiencias de paternidades y maternidades diversas que, de a poco, ganan visibilidad en los medios y en la escena cultural argentina. Desde ese lugar, el director se convirtió, quizá sin proponérselo, en una voz de referencia para quienes piensan en la adopción como un camino posible para formar familia.
Mientras sigue cosechando aplausos en el teatro, Muscari se muestra abierto a que el futuro le depare un nuevo desafío afectivo: el de volver a recibir a un hijo o una hija en su hogar, con la convicción de que la paternidad, más que un rol, es un aprendizaje permanente.

