Pablo Lavigne pidió estabilidad para que vuelva el crédito y la inversión

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El secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, afirmó que el Gobierno nacional trabaja para que el crédito “vuelva a fluir” y subrayó que la condición central para lograrlo es consolidar la estabilidad macroeconómica. Lo hizo durante su participación en el Santa Fe Business Forum, ante un auditorio integrado por empresarios e inversores de distintos sectores.
Según Lavigne, el sector privado atraviesa un cambio de lógica respecto de los últimos años. Explicó que, en la etapa anterior, las decisiones de las compañías estaban fuertemente dominadas por el área financiera, enfocadas en cómo resguardarse de la inflación y administrar los pesos disponibles. “Hoy la discusión es otra”, planteó, al señalar que el eje pasa por producir más y mejor, exportar y ganar eficiencia en un contexto de mayor apertura económica.
El funcionario describió que la Argentina pasó de una economía signada por la escasez a un escenario en el que las empresas deben competir y adaptarse a un mercado más integrado al mundo. En esa línea, defendió el proceso de apertura al remarcar que “el capitalismo es incomodidad” y que, en cualquier país, la innovación y el crecimiento surgen del desafío permanente a las estructuras establecidas.
Respecto del rol del Estado, Lavigne descartó la posibilidad de un acompañamiento caso por caso a cada firma. Recordó que en el país existen alrededor de 500.000 empresas y sostuvo que la tarea oficial debe concentrarse en dialogar con cámaras y sectores para identificar trabas, simplificar normativas y mejorar el entorno general de negocios. “No hay una frazada que tape a todos por igual”, sintetizó.
Crédito, impuestos y el giro hacia la estabilidad
Al referirse al financiamiento, Lavigne admitió que el sistema de crédito local sigue siendo una deuda pendiente. Aseguró que la tasa de crédito en la Argentina es la más baja de América Latina y vinculó esa situación a factores macroeconómicos más que al funcionamiento puntual de los bancos. “La solución al problema del crédito es la estabilidad macroeconómica. No hay otro camino”, enfatizó, al poner como ejemplo la necesidad de previsibilidad para el desarrollo del crédito hipotecario.
En materia tributaria, anticipó que el Gobierno tiene una hoja de ruta para ir reduciendo algunos gravámenes. Mencionó en particular el impuesto al cheque, al que calificó como “un horrible impuesto” y al que le atribuyó una salida programada, y destacó la baja de las retenciones a las exportaciones, que según indicó pasaron de gravar alrededor del 60% de las ventas externas a menos del 6%.
Competencia global y sectores con ventajas para Argentina
Otro de los ejes de su presentación fue la previsibilidad para la inversión. Lavigne señaló que el principal pedido del empresariado es la estabilidad de las reglas de juego, sin cambios bruscos cada pocos meses, y remarcó que los proyectos productivos requieren horizontes de una década o más. También se refirió a la competencia con China y otros países asiáticos, y advirtió que no es viable cerrar el comercio para proteger a todo el entramado industrial.
- Focalizar la producción en sectores donde el país tiene ventajas competitivas claras.
- Profundizar la inserción internacional a través de cadenas globales de valor.
- Garantizar estabilidad macroeconómica para impulsar el crédito y la inversión.
- Reducir impuestos distorsivos y simplificar regulaciones para las empresas.
“La Argentina tiene lo que el mundo demanda: alimentos, minerales y energía. Tenemos más de dos años de estabilidad y no debemos darla por garantizada”, sostuvo Lavigne, al remarcar que para empresarios e inversores ese sigue siendo el factor más determinante.
Frente al empresariado, el funcionario resaltó las oportunidades que ofrece el país en energía, minería, economía del conocimiento y cadenas industriales vinculadas. Sin embargo, advirtió que el aprovechamiento de ese potencial está directamente atado a la continuidad de la estabilidad macroeconómica y de un marco regulatorio previsible, condiciones que consideró indispensables para que el crédito se expanda y la inversión privada gane dinamismo en los próximos años.

