Trump redobla el respaldo a los centros de datos de inteligencia artificial

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió a respaldar con fuerza la expansión de los centros de datos de inteligencia artificial (IA) en su país y cuestionó a las comunidades que buscan frenar este tipo de proyectos. A través de una publicación en su red Truth Social, el mandatario vinculó directamente el desarrollo de estas instalaciones con el crecimiento económico, la recaudación fiscal y la creación de empleo.
En su mensaje, Trump advirtió que las localidades que rechacen centros de datos corren el riesgo de quedar “atrasadas y pobres” frente a aquellas que sí los acepten. Según su visión, permitir la instalación de grandes infraestructuras tecnológicas implicaría más inversiones, salarios mejor remunerados y la posibilidad de reducir la presión impositiva gracias a una mayor base contributiva.
El exmandatario calificó como “un error” la resistencia de algunos distritos a estas iniciativas y consideró que, si se frena el avance de la industria, Estados Unidos podría perder una “gallina de los huevos de oro” en términos de ingresos y competitividad global. Incluso afirmó que China “no podría estar más feliz” con los obstáculos internos que enfrenta el sector de IA en territorio estadounidense.
Competencia con China y debate por el uso de la energía
En una entrevista con su exabogado y excolaborador Michael Cohen, difundida el domingo por la noche, Trump sostuvo que Estados Unidos se encuentra “muy por delante de China” en el desarrollo de inteligencia artificial. En ese contexto, insistió en que el país debe acompañar con infraestructura la expansión de las empresas tecnológicas para no perder terreno frente a su principal rival estratégico.
Trump también defendió la posibilidad de que las compañías de IA construyan su propia infraestructura energética, incluyendo centrales eléctricas dedicadas al funcionamiento de los centros de datos. Argumentó que estas instalaciones no deberían ser vistas como una carga adicional para la red eléctrica, a la que describió como antigua y “agotada”, sino como parte de una modernización impulsada por el sector privado.
Las declaraciones se suman a una serie de reuniones que el mandatario mantuvo recientemente con ejecutivos de la industria tecnológica y de las criptomonedas en la Casa Blanca. Allí reiteró que, si dependiera de él como alcalde o gobernador, “absolutamente” querría un centro de datos en su jurisdicción, destacando los potenciales beneficios para las economías locales.
Críticas internas y moratorias en estados clave
El respaldo de Trump a los centros de datos de IA contrasta con la postura de otros referentes republicanos. El gobernador de Texas, Greg Abbott, afirmó en una entrevista con ABC News que la industria de la inteligencia artificial “básicamente cavó su propia tumba” debido a los problemas que generó sobre la red eléctrica y el ambiente, lo que, según dijo, derivó en un rechazo social cada vez más fuerte.
Abbott cuestionó a las compañías por no coordinar de manera adecuada con los gobiernos estatales y locales, y anunció una moratoria para la aprobación de nuevos centros de datos en Texas hasta completar una auditoría integral sobre su impacto en el sistema eléctrico. Se trata de una de las críticas más duras provenientes de una figura prominente del Partido Republicano hacia un sector que, hasta hace poco, contaba con amplio respaldo bipartidista.
- Texas impuso una moratoria a nuevos centros de datos mientras revisa su impacto en la red eléctrica.
- Nueva York dispuso una pausa de un año para grandes proyectos mientras define exigencias ambientales.
“Si matamos a la gallina de los huevos de oro, solo ustedes tendrán la culpa. China no puede creer que esto esté pasando”, advirtió Trump al defender los centros de datos de IA.
En paralelo, el estado de Nueva York también estableció una moratoria de un año para la construcción de grandes centros de datos, con el objetivo de evaluar su huella ambiental y su efecto sobre el suministro eléctrico. El debate en torno al avance de la inteligencia artificial en Estados Unidos se volvió así un nuevo eje de tensión entre desarrollo tecnológico, regulación estatal y competencia geopolítica.

