Flávio Bolsonaro culpa a Lula por nuevos aranceles de EE.UU.

El conflicto entre Lula y Estados Unidos agita la campaña en Brasil

Flávio Bolsonaro responsabiliza a Lula por los aranceles de Estados Unidos a Brasil

NewsITe

En plena cuenta regresiva hacia las elecciones presidenciales de octubre, la política exterior de Brasil volvió al centro de la escena. El senador Flávio Bolsonaro, figura de peso de la oposición y candidato del Partido Liberal (PL), aseguró que los aranceles adicionales aplicados por Estados Unidos a las exportaciones brasileñas son consecuencia directa de la postura “agresiva” del presidente Luiz Inácio Lula da Silva hacia Washington.

En una entrevista concedida a la cadena Globo, el aspirante del espacio ultraderechista sostuvo que el actual mandatario “consiguió con sus agresiones y sus insultos que Estados Unidos sancionara a Brasil con aranceles adicionales”. La declaración se produce en un escenario electoral polarizado, en el que las encuestas anticipan un eventual balotaje muy ajustado entre Lula y Bolsonaro.

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De acuerdo con lo señalado por el senador, su diagnóstico fue trasladado directamente a funcionarios estadounidenses con los que mantuvo contactos en las últimas semanas en un intento por moderar el impacto de las medidas comerciales. “Les dije que me parece que Lula las está provocando. Ataca Estados Unidos y ataca a Rubio, y seguramente estaba buscando un beneficio electoral con eso”, remarcó, en alusión a las tensiones diplomáticas generadas por el Palacio del Planalto.

Las críticas a Marco Rubio y el trasfondo político

Las acusaciones de Flávio Bolsonaro hacen referencia a intervenciones públicas de Lula en las que tildó al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, de ser un “latinoamericano frustrado” que “odia” América Latina y Brasil. Estas expresiones, que ya habían generado incomodidad en Washington, son ahora utilizadas por la oposición brasileña como prueba de un deterioro en la relación bilateral con posibles consecuencias económicas.

Sin embargo, en los despachos de la Casa Blanca se alude a otros motivos para justificar la suba de aranceles. Entre ellos, prácticas de comercio consideradas desleales, cuestionamientos laborales y señalamientos sobre el uso de trabajo forzado en determinadas cadenas productivas. El cruce de versiones se produce mientras los exportadores brasileños buscan certezas en un contexto internacional volátil.

Aranceles, lobby y fallos judiciales en Estados Unidos

Fuentes consultadas por la Agencia Noticias Argentinas indicaron que, frente a las críticas del oficialismo, Flávio Bolsonaro rechazó que las sobretasas tengan relación con el lobby desplegado en Washington por su hermano, el exdiputado Eduardo Bolsonaro. Este último impulsó gestiones para exigir sanciones contra magistrados de la Corte Suprema que condenaron por golpismo al expresidente Jair Bolsonaro, pero, según aseguró el senador, “Eduardo nunca pidió que las empresas brasileñas fueran sancionadas con aranceles”.

Las medidas económicas de Estados Unidos comenzaron el año pasado, cuando se aplicó un gravamen del 50% sobre distintos productos brasileños. En aquel momento, se argumentó que la decisión respondía a la supuesta persecución política denunciada por sectores bolsonaristas contra el exjefe de Estado. Luego, la Corte Suprema estadounidense dejó sin efecto esa resolución, aunque el alivio duró poco.

En 2024, Washington dispuso un nuevo paquete de castigos: un arancel extra del 25% bajo la justificación de prácticas comerciales desleales y un recargo adicional del 12,5% vinculado a presuntas tolerancias con el trabajo forzado. Estas decisiones golpean de lleno a sectores exportadores clave de Brasil y alimentan el debate interno sobre la estrategia diplomática que debería seguir el próximo gobierno, sea de continuidad lulista o de retorno bolsonarista.

La disputa por el relato sobre los aranceles se convirtió en una pieza central de la campaña: mientras la oposición responsabiliza a Lula por deteriorar el vínculo con Washington, el oficialismo apunta a motivos geopolíticos y comerciales más amplios.

Con la elección a la vuelta de la esquina, el impacto de estos aranceles sobre el empleo, la competitividad industrial y el ingreso de divisas promete ser uno de los ejes de discusión en los debates presidenciales. En un país fuertemente dependiente de sus ventas externas, cada gesto hacia Estados Unidos es observado con lupa por el electorado y los mercados.

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