Las autoridades actualizaron este sábado el balance de la devastadora riada que golpeó al país y mantiene en marcha un enorme operativo de búsqueda y rescate. Entre las personas que todavía no pudieron ser localizadas hay más de 500 extranjeros.

La cifra de víctimas por la devastadora riada que golpeó Nepal continúa aumentando. Las autoridades elevaron este sábado a 626 el número de muertos y a 2.426 la cantidad de personas desaparecidas, mientras los equipos de emergencia mantienen las tareas de búsqueda en las zonas afectadas.
El nuevo balance fue informado por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA), después de que durante el viernes se contabilizaran inicialmente 553 fallecidos y 937 desaparecidos. Con el avance de los operativos y la incorporación de trabajadores de proyectos hidroeléctricos que permanecían incomunicados, las cifras aumentaron considerablemente.
La tragedia comenzó el miércoles con una violenta riada en la cuenca del río Bhote Koshi, cerca de la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet. La fuerza del agua arrastró lodo, rocas y escombros a lo largo de decenas de kilómetros, destruyendo infraestructura y dejando poblaciones aisladas.
Más de 500 extranjeros continúan desaparecidos
Entre las personas que permanecen sin localizar hay 517 ciudadanos extranjeros, además de residentes locales, trabajadores y miembros de las fuerzas de seguridad.
La cantidad de desaparecidos aumentó durante las últimas horas luego de que las autoridades incorporaran al registro a cientos de empleados de centrales y proyectos hidroeléctricos que se encontraban en las áreas arrasadas por la corriente.
Los equipos de rescate también consiguieron poner a salvo a más de 4.400 personas desde el comienzo de la emergencia. Para los operativos se desplegaron helicópteros del Ejército y de empresas privadas, además de miles de integrantes de las fuerzas de seguridad y organismos de salvamento.
Las tareas enfrentan importantes dificultades por el estado del terreno. Los desprendimientos de tierra, el barro, la destrucción de puentes y carreteras y los problemas en las comunicaciones complican el acceso a algunas de las zonas más afectadas.
Cientos de cuerpos todavía no pudieron ser identificados
Otro de los principales problemas es la identificación de las víctimas. La cantidad de cuerpos recuperados provocó el colapso de morgues en diferentes distritos y cientos todavía no pudieron ser reconocidos por sus familiares.
Las autoridades comenzaron a tomar muestras de ADN antes de realizar entierros individuales identificados con números de referencia, debido a la falta de espacio y al deterioro de los restos.
En Chitwan, una de las zonas con mayor cantidad de víctimas, se recuperaron más de 230 cuerpos. El impacto de la corriente también provocó que numerosos cadáveres fueran encontrados a decenas e incluso cientos de kilómetros del lugar donde se originó la riada.
Temor por nuevas crecidas
Mientras continúa la búsqueda de sobrevivientes, las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas inundaciones. La formación de acumulaciones de agua y la inestabilidad de la zona montañosa generan preocupación por eventuales crecidas repentinas.
La emergencia también afectó al otro lado de la frontera. En el condado tibetano de Gyirong, China contabilizaba este sábado siete personas fallecidas y cientos de desaparecidos.
Sumando los balances oficiales de Nepal y China, la catástrofe ya dejó más de 630 muertos y cerca de 3.000 personas sin localizar. Las operaciones de rescate continúan mientras miles de familias esperan noticias sobre sus allegados.

