Redes sociales y consumo: un nuevo mapa para las ventas

Las redes sociales reescriben el camino de compra del consumidor

Consumidores argentinos usando redes sociales y apps para comprar

NewsITe

Las redes sociales, las aplicaciones de mensajería y los nuevos hábitos digitales están cambiando de raíz la forma en que los argentinos descubren, comparan y compran productos. Lo que antes era un recorrido relativamente lineal —ver un aviso, ir a la tienda y concretar la operación— hoy se transformó en una experiencia fragmentada y multitarea, que combina pantallas, plataformas y canales físicos.

De acuerdo con el Estudio Anual de Comercio Electrónico 2025 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el 85% de los consumidores del país busca información en línea antes de comprar en un local físico. Es decir, el celular se convirtió en la vidriera previa a casi cualquier adquisición, aun cuando la compra final se concrete en una tienda tradicional.

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En paralelo, las redes sociales ganan peso como puerta de entrada al consumo. El informe Connected Shoppers de Salesforce señala que el 53% de los compradores descubre productos en estas plataformas, porcentaje que salta al 76% entre los jóvenes de la Generación Z. Instagram, TikTok y YouTube, entre otras, pasaron de ser espacios de entretenimiento a verdaderas vidrieras comerciales.

Un consumidor más informado y menos predecible

La decisión de compra ya no se toma de manera lineal. Un usuario puede conocer un producto por una historia de Instagram, buscar reseñas en Google, consultar opiniones en foros o grupos de WhatsApp, interactuar con un asistente de inteligencia artificial para comparar opciones y, finalmente, concretar la operación en un marketplace, una app móvil o una tienda física.

El Service Manager Cloud de TIVIT, Danny Andrey Tambo Rodríguez, resume este cambio: “El consumidor ya no sigue un recorrido predecible. Puede descubrir un producto en una red social, consultar recomendaciones en una herramienta de inteligencia artificial, como GPT, comparar alternativas en distintos canales digitales y concretar la compra desde una aplicación, un marketplace o una tienda física”. Para las empresas, esto implica acompañar en tiempo real cada paso de ese trayecto.

Los retos tecnológicos que enfrentan las empresas

Detrás de cada clic, cada mensaje o cada búsqueda hay un gran desafío tecnológico. No se trata sólo de sumar canales de venta, sino de integrarlos de manera consistente para evitar errores, demoras o fricciones que dañen la experiencia del cliente. Cada interacción genera datos que deben procesarse y actualizarse al instante.

  • Integración entre canales y plataformas: ecommerce, marketplaces, redes sociales, apps móviles y canales conversacionales deben compartir información coherente.
  • Visibilidad de inventario en tiempo real: la disponibilidad de productos tiene que ser la misma en todos los puntos de contacto para evitar quiebres de stock o ventas fallidas.
  • Escalabilidad de la infraestructura: las empresas necesitan sistemas capaces de absorber picos de tráfico durante campañas, promociones o fechas especiales.
  • Disponibilidad de los servicios: cualquier caída de la plataforma impacta directamente en las ventas y en la percepción de marca.
  • Procesamiento de datos en tiempo real: la información generada por clientes y operaciones debe transformarse en decisiones rápidas y accionables.
  • Automatización de procesos críticos: reducir tareas manuales en atención al cliente, actualización de inventarios y gestión de pedidos es clave para ganar eficiencia.
  • Seguridad y continuidad operativa: proteger los datos y garantizar la operación ante incidentes o picos de demanda es otra prioridad.

“La diferencia competitiva ya no está solamente en atraer consumidores, sino en responder a sus expectativas en tiempo real. Esto requiere arquitecturas tecnológicas preparadas para integrar aplicaciones, procesar grandes volúmenes de información y garantizar disponibilidad permanente de los servicios”, advierte Tambo Rodríguez.

En síntesis, mientras el recorrido del consumidor se vuelve más dinámico e híbrido, la capacidad de conectar datos, procesos y plataformas se consolida como uno de los principales desafíos del retail. Detrás de cada compra que empieza con un simple scroll en redes sociales, hay una compleja operación tecnológica que debe funcionar con precisión para que la experiencia sea tan simple como el usuario espera.

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