Cuba cuestiona la decisión de Washington y habla de “política genocida”

NewsITe
El Gobierno de Cuba expresó una dura condena a la decisión de Estados Unidos de extender por un año más la vigencia de las sanciones económicas, comerciales y financieras aplicadas a la isla bajo la Ley de Comercio con el Enemigo. La medida, firmada por el presidente estadounidense Donald Trump y prorrogada hasta el 14 de septiembre de 2027, mantiene a Cuba como el único país sujeto actualmente a ese marco legal, vigente desde 1917.
La ley, conocida por sus siglas en inglés como TWEA (Trading with the Enemy Act), es uno de los pilares jurídicos sobre los que se sostiene el embargo norteamericano contra La Habana desde hace más de seis décadas. Aunque la nueva disposición no incorpora sanciones adicionales ni modifica las restricciones ya existentes, sí asegura la continuidad de las facultades que permiten sostener el bloqueo.
“Cuba condena en los términos más enérgicos la extensión por un año más del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, una política genocida que se mantiene contra nuestro pueblo por más de seis décadas”, expresó el canciller Bruno Rodríguez a través de la red social X. El funcionario subrayó que la decisión de Washington no puede considerarse un simple trámite administrativo.
Para Rodríguez, la prórroga confirma la voluntad de la Casa Blanca de “asfixiar a una nación entera”. El ministro sostuvo además que la decisión se da en lo que describió como el “momento más cruel de la ofensiva estadounidense contra Cuba” en los últimos años, en un contexto de dificultades económicas internas, escasez de bienes básicos y una creciente emigración de ciudadanos cubanos.
Qué implica la prórroga de la Ley de Comercio con el Enemigo
El documento presidencial, fechado el 20 de agosto y difundido posteriormente por la Casa Blanca, establece que la continuidad de las sanciones responde al “interés nacional de Estados Unidos”. Sin la firma de Trump, las disposiciones derivadas de la TWEA estaban llamadas a expirar el 14 de septiembre, lo que hubiese obligado a revisar el andamiaje normativo del embargo.
La Ley de Comercio con el Enemigo fue promulgada en 1917, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, para restringir operaciones económicas con países considerados hostiles a Washington. Con el tiempo, el instrumento fue adaptado y utilizado contra distintos gobiernos, pero en la actualidad solo se aplica a Cuba, lo que refuerza el carácter excepcional del caso cubano en la política exterior estadounidense.
- La TWEA habilita al Ejecutivo estadounidense a limitar transacciones financieras, comerciales y de inversión.
- Cuba denuncia que el bloqueo tiene un fuerte impacto en sectores clave como salud, energía, transporte y alimentación.
Repercusiones y contexto internacional
La prolongación del embargo se produce en un escenario global donde, año tras año, la Asamblea General de la ONU aprueba por amplísima mayoría una resolución que reclama el fin del bloqueo. La Habana sostiene que las sanciones afectan no solo al Estado cubano sino también a empresas y bancos de terceros países, que enfrentan riesgos de sanciones por operar con la isla.
Organismos internacionales, gobiernos de distintos continentes y organizaciones de derechos humanos han señalado en reiteradas oportunidades el impacto humanitario de estas medidas. Desde Cuba insisten en que el levantamiento del embargo es condición necesaria para una recuperación económica sostenida y para el desarrollo de políticas públicas más amplias en materia social.
“La extensión de la Ley de Comercio con el Enemigo no constituye un acto administrativo menor”, advirtió el canciller Bruno Rodríguez, al considerar que la decisión confirma la voluntad de Washington de mantener la presión económica sobre la isla.
Mientras tanto, el gobierno cubano apuesta a reforzar sus vínculos con otros socios comerciales y políticos, como Rusia, China y distintos países de América Latina y el Caribe, en busca de atenuar los efectos de las restricciones. Sin señales de cambio por parte de Washington, el enfrentamiento diplomático entre ambos países promete seguir siendo un foco de tensión en la agenda internacional.

