El principal corredor terrestre entre Argentina y Chile quedó nuevamente inhabilitado por un nuevo frente de mal tiempo en alta montaña. La medida se tomó apenas dos días después de que el tránsito internacional volviera a funcionar de manera general, tras el histórico cierre de 34 días.

El paso internacional Cristo Redentor volvió a quedar cerrado este lunes debido a las condiciones meteorológicas adversas en la alta cordillera. La decisión fue tomada de manera conjunta por las autoridades argentinas y chilenas ante el pronóstico de nuevas nevadas y un escenario que no garantiza condiciones seguras para circular.
El cierre comenzó a aplicarse durante la tarde del lunes 24 de agosto en los sectores de Uspallata, del lado argentino, y Guardia Vieja, en Chile. El túnel internacional dejó de operar posteriormente, mientras que las autoridades advirtieron que el mal tiempo podría extenderse hasta el 31 de agosto.
La nueva interrupción ocurre pocos días después de la reapertura del corredor, que había permanecido cerrado durante 34 días por un prolongado temporal de nieve y viento. La habilitación había comenzado de manera gradual el 18 de agosto para el transporte de cargas y, desde el sábado 22, se permitió nuevamente la circulación de camiones, colectivos y vehículos particulares en ambos sentidos.
Otra vez en alerta la cadena de transporte
El nuevo cierre vuelve a generar incertidumbre para el movimiento de cargas entre ambos países. El Cristo Redentor es uno de los principales corredores terrestres para el comercio bilateral y su interrupción obliga a reprogramar viajes y puede generar demoras y mayores costos logísticos para transportistas y empresas.
El antecedente inmediato muestra la magnitud que puede alcanzar una interrupción prolongada: durante el cierre anterior quedaron miles de camiones acumulados a ambos lados de la cordillera y el restablecimiento del tránsito requirió un operativo especial para descomprimir la espera.
Por el momento, el nuevo cierre fue dispuesto como una medida preventiva y estará sujeto a la evolución del clima. Las autoridades recomiendan evitar programar cruces mientras persistan las condiciones adversas y aguardar las comunicaciones oficiales sobre una eventual reapertura.
La situación vuelve a poner en evidencia la dependencia del comercio terrestre argentino-chileno respecto del corredor Cristo Redentor, especialmente en invierno, cuando las nevadas y los fuertes vientos pueden interrumpir el tránsito durante varios días.

