Héctor Zabaleta declaró ante el Tribunal Oral Federal 7 que entregó dinero en pesos al exfuncionario en una cochera de la empresa. También confirmó que las fechas coincidían con las anotaciones de Oscar Centeno.

Héctor Zabaleta, exgerente administrativo de Techint, declaró este martes como testigo en el juicio por la causa Cuadernos y confirmó que entregó paquetes con dinero a Roberto Baratta, exsubsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal. Según precisó, los pagos totalizaron el equivalente a entre 900.000 y un millón de dólares.
El contador público, de 80 años, aseguró que realizó las entregas en pesos y por instrucción de Luis Betnaza, entonces director de Relaciones Institucionales de Techint. Además, corroboró que las fechas registradas por Oscar Centeno, exchofer de Baratta, coincidían con los encuentros que mantuvo con el exfuncionario durante 2008.
Zabaleta prestó declaración bajo juramento ante el Tribunal Oral Federal 7, integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli. La fiscal Fabiana León, representante del Ministerio Público Fiscal, inició el interrogatorio debido a que la acusación propuso al exdirectivo como testigo.
“Sí, Luis Betnaza me instruyó para entregar esos paquetes. Era el director de Relaciones Institucionales de Techint y lo que yo entendía que era lógico, lo cumplía”, respondió cuando la fiscal le preguntó si había recibido una orden para concretar las entregas.
Luego confirmó que los paquetes contenían dinero. “Cada entrega estaba en el orden de los 600.000 o 700.000 pesos. El total de las entregas debía ser de cerca de 900.000 o un millón de dólares, según me instruyó Betnaza. Si no mal recuerdo, se cumplió, pero se entregó en pesos”, relató.
El juicio oral tiene como principal acusada a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y busca determinar responsabilidades por un supuesto sistema de recaudación ilegal durante los gobiernos kirchneristas. La declaración de Zabaleta incorporó una confirmación directa sobre la existencia de los pagos, el monto aproximado, el lugar elegido para las entregas y la coincidencia con las anotaciones de Centeno.
Zabaleta había sido imputado en la causa y posteriormente resultó sobreseído. Ahora compareció como testigo y ratificó ante el tribunal parte de lo que había declarado durante la investigación iniciada en 2018.

Entregas en una cochera sin cámaras
El exgerente señaló que los encuentros con Baratta se desarrollaron en el segundo subsuelo del edificio de Techint ubicado en Catalinas Norte, en el barrio porteño de Retiro. Eligieron ese sector porque el exfuncionario no quería quedar expuesto ante otras personas y porque allí no había cámaras de seguridad.
“Las fechas coincidían con las entregas. Eran las cocheras del edificio Catalinas, en el segundo subsuelo”, declaró Zabaleta. También explicó que Baratta llegaba, en algunas ocasiones, en un Toyota Corolla y se dirigía hasta su vehículo para recibir los paquetes.
“A pedido del señor Baratta, la primera vez me dijo que no quería ser visto por nadie. Entonces yo lo hacía subir al auto, él ingresaba y yo le daba el paquete”, recordó. Centeno permanecía alejado durante esos intercambios y dejaba que el exfuncionario caminara los últimos metros hasta encontrarse con el representante de la compañía.
Zabaleta confirmó que las anotaciones incluidas en los cuadernos del chofer guardaban relación con las fechas en las que él concretó los pagos. Sin embargo, aclaró que desconocía qué ocurría con el dinero después de cada entrega: “Qué hacía después que se iba de mi oficina, desconozco”.
El exdirectivo también reconstruyó una conversación telefónica que mantuvo con Baratta por la moneda utilizada. Zabaleta explicó que no podía conseguir dólares y que, por ese motivo, entregaría el equivalente en pesos argentinos.
Según su declaración, la respuesta del exfuncionario incluyó una amenaza relacionada con la actividad industrial de Techint en Campana. “Me dijo que no podía ser: ‘Les voy a cortar el gas en la sede de Campana’”, contó ante el tribunal.
La fiscal León le preguntó si, al analizar aquella conversación en retrospectiva, consideraba que las palabras de Baratta representaron una presión. “Yo no me sentía intimidado porque no teníamos dólares, pero fue de las primeras veces que se quejó así. Después coordinamos la entrega y listo”, contestó.
El testigo sostuvo que su relación con Paolo Rocca se concentraba en cuestiones personales y negó haber conversado con él sobre los asuntos operativos de las compañías. “Todo lo que hice para la familia Rocca fue por la confianza que tenían en mí”, afirmó. También señaló que nunca habló con Rocca sobre Tenaris, Techint Argentina u otras empresas del grupo.
La detención de Zabaleta en 2018
La Justicia detuvo a Héctor Zabaleta el 6 de agosto de 2018 por orden del entonces juez federal Claudio Bonadio. La medida se produjo durante los primeros días de la investigación originada a partir de los cuadernos escritos por Oscar Centeno.
Según publicó Perfil en aquella fecha, los investigadores identificaron a un hombre llamado “Héctor” en los registros del chofer y lo vincularon con las entregas de bolsos o paquetes en el subsuelo de la sede corporativa. La Policía Federal había allanado previamente el edificio de Della Paolera 297, en Retiro, y se dirigió al piso 27 para localizar al ejecutivo.
Zabaleta ocupaba entonces el cargo de director de Administración y formaba parte del círculo de confianza de la conducción del grupo. Aunque su actividad tenía relación con distintas sociedades del holding, desarrollaba sus funciones desde las oficinas centrales de Catalinas Norte.
La causa también alcanzó a Luis Betnaza. Ambos reconocieron durante sus declaraciones de 2018 la existencia de pagos que habrían alcanzado el millón de dólares. La investigación relacionó esas entregas con las gestiones que funcionarios argentinos debían realizar ante Venezuela durante la nacionalización de la siderúrgica SIDOR, dispuesta por el gobierno de Hugo Chávez.
La Justicia sobreseyó a Betnaza y Zabaleta en 2021. Los tribunales consideraron que los pagos existieron, pero los encuadraron en una situación de emergencia y en “razones humanitarias”, vinculadas con las gestiones para lograr el regreso a la Argentina de empleados de la empresa y sus familias.
Durante su nueva declaración, Zabaleta recordó que, después de su detención, aceptó acogerse a la figura del imputado colaborador. “Sólo me preguntaron si me quería acoger a la figura del colaborador y les dije que sí”, sostuvo. También negó haber recibido presiones por parte del juez o del fiscal que intervinieron en aquella etapa.

