A 12 años del femicidio de Melina Romero, una causa que sigue doliendo

NewsITe
Este 24 de agosto se cumplen 12 años de la desaparición y crimen de Melina Romero, la adolescente de 17 años que fue vista por última vez a la salida del boliche “Chankanab”, en la localidad bonaerense de San Martín. Su cuerpo apareció un mes después, a orillas del arroyo Morón, muy cerca del predio del Ceamse, en José León Suárez. Doce años más tarde, el dolor de su familia y las preguntas sin respuesta siguen marcando el caso.
Desde el comienzo, la investigación estuvo atravesada por la polémica. Buena parte del foco mediático y judicial se centró en la vida privada de Melina: que había dejado el secundario, que salía de noche, que tenía determinadas amistades. Sobre esa base se construyó la idea de una “mala víctima”, más cuestionada que protegida, mientras quedaba en segundo plano lo central: la joven fue abusada, asesinada y su cuerpo descartado.
El expediente judicial avanzó con dificultades, contradicciones y cambios de rumbo. Recién en 2017 se llegó a juicio oral y solo un acusado, Joel “Chavito” Fernández, llegó al banquillo. El resto de los sospechosos fue sobreseído o quedó en libertad por falta de pruebas. Fernández terminó condenado a 13 años de prisión por homicidio preterintencional y privación ilegítima de la libertad, una calificación que no contempló el femicidio.
Para la madre de Melina, Ana María Martínez, esa sentencia dejó un sabor amargo. Desde entonces sostiene que Fernández no actuó solo y que la Justicia se quedó corta a la hora de investigar responsabilidades y de reconocer el crimen como un caso de violencia de género extrema. Cada aniversario, su reclamo se repite: una causa revisada, una mirada que ponga en el centro a la víctima y un sistema judicial que no vuelva a estigmatizar a las adolescentes asesinadas.
La abogada especialista en políticas de género Ileana Arduino analizó el caso en diálogo con el medio Anfibia y advirtió que la historia de Melina es “consecuencia de modos de relación dominante: vivimos en sociedades que enseñan a las niñas a no ser violadas en lugar de enseñar a los varones a no ser violadores”. Sus palabras volvieron a cobrar fuerza al cumplirse un nuevo aniversario del crimen.
Un caso emblemático en la discusión sobre violencia de género
El femicidio de Melina Romero se transformó en un símbolo de los debates sobre cómo los medios, la Justicia y la sociedad miran a las víctimas. Organizaciones feministas y de derechos humanos vienen señalando que su historia expresó con crudeza el modo en que se juzga la conducta de las jóvenes más que la de los agresores. Esa lógica, advierten, contribuye a la impunidad y desalienta las denuncias.
- Melina tenía 17 años y celebraba su cumpleaños cuando desapareció.
- Su cuerpo fue hallado un mes después, en José León Suárez.
- Solo un acusado fue condenado y la causa no fue caratulada como femicidio.
- El caso es citado como ejemplo de estigmatización de las víctimas en medios y tribunales.
“Vivimos en sociedades que enseñan a las niñas a no ser violadas en lugar de enseñar a los varones a no ser violadores”, señaló la abogada Ileana Arduino al analizar el caso.
A 12 años del crimen, la familia de Melina y las organizaciones que la acompañan mantienen vivo el reclamo de verdad y justicia. Piden que no se olvide su nombre y que su historia sirva para revisar prácticas judiciales, policiales y mediáticas, con el objetivo de que ninguna otra joven sea convertida en “mala víctima” cuando, en realidad, es la principal víctima de la violencia.

