Tenía 33 años, era cabo de la Policía Federal Argentina y prestaba servicio en la Delegación Roca de Constitución. Fue encontrada muerta junto a su hija Lucía Jazmín, de pocos meses, en un departamento de Avellaneda. Un mensaje de despedida que había enviado a su sobrina el día anterior es una de las claves que analiza la Justicia.

Estefanía Luján Espínola tenía 33 años y formaba parte de la Policía Federal Argentina (PFA), donde había alcanzado la jerarquía de cabo. La mujer prestaba servicio en la Delegación Roca de Constitución y era madre de Lucía Jazmín, una beba de pocos meses.
Su nombre quedó en el centro de una investigación judicial después de que el pasado 16 de agosto fuera encontrada muerta junto a su hija dentro de un departamento de Avellaneda. La principal hipótesis de la causa sostiene que Espínola mató a la beba y posteriormente se quitó la vida.
Uno de los datos que ahora cobra especial relevancia para reconstruir sus últimas horas es un mensaje que había enviado a una sobrina el día anterior. Según la información incorporada a la investigación, se trató de una comunicación de despedida, que quedó bajo análisis de los investigadores.
Cabo de la Policía Federal
Espínola integraba la Policía Federal y desarrollaba sus tareas en la Delegación Roca, ubicada en Constitución. El parte elaborado después del hallazgo confirmó su pertenencia a la fuerza y su jerarquía de cabo.
La mujer fue encontrada en el departamento 73 de la torre 1 de un edificio ubicado en la zona de Díaz Vélez y Mariano Acosta, en Avellaneda. Personal del Comando de Patrullas llegó al lugar y encontró allí a Espínola y a su pequeña hija.
Ambas presentaban heridas de arma de fuego en la cabeza. De acuerdo con el parte policial, Espínola tenía en sus manos una pistola Bersa, que fue incorporada como evidencia a la causa.
El mensaje que envió antes de morir
La comunicación que Espínola mantuvo con su sobrina durante la jornada anterior aparece como uno de los elementos que podrían aportar información sobre las horas previas. Los investigadores buscan reconstruir la secuencia que derivó en las muertes de la mujer y de Lucía Jazmín.
En el departamento no se encontraron signos de violencia en las puertas ni en las ventanas. Esa circunstancia permitió descartar inicialmente la hipótesis de un robo y reforzó la línea investigativa que apunta a que no habría intervenido una tercera persona.
La causa quedó en manos de la UFI y J N°2 de Avellaneda, a cargo de la fiscal Carballal. La Justicia ordenó preservar la escena para permitir el trabajo de la Policía Científica y del médico policial.
Mientras avanzan las actuaciones, la investigación busca determinar con precisión qué ocurrió dentro del departamento. Hasta el momento, la principal hipótesis judicial sostiene que la cabo de la Policía Federal mató a su hija de pocos meses y luego se quitó la vida.

