El VSR ya no es solo cosa de chicos: qué pasa con los adultos

El virus sincicial respiratorio (VSR), históricamente asociado a la bronquiolitis en bebés y niños pequeños, está ganando protagonismo también entre los adultos. Así lo advirtió la infectóloga Elena Obieta, directora de Epidemiología de la Municipalidad de San Isidro, al remarcar que en los últimos años se observa un incremento de casos en personas mayores y en pacientes con enfermedades crónicas.
Según explicó la especialista, cada vez se detectan más cuadros en adultos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), insuficiencia cardíaca u otras patologías de base, así como en mayores de 65 años afectados por la llamada inmunosenescencia, el envejecimiento natural del sistema inmunológico. En muchos casos, los pacientes llegan a la consulta con un cuadro pseudogripal que descompensa su enfermedad de base y termina requiriendo internación.
Al ser hisopados, no es raro que el resultado confirme la presencia de VSR, a veces en coinfección con otros virus respiratorios como influenza o COVID-19. A diferencia de lo que ocurre con la neumonía bacteriana por neumococo, que se trata con antibióticos y cuenta con vacuna en el calendario nacional, el VSR en adultos no tiene un tratamiento específico más allá de las medidas de sostén. De allí la importancia de la prevención y de las estrategias de vacunación disponibles.
Síntomas, complicaciones y prevención del VSR
En adultos, el VSR puede agravar condiciones preexistentes como EPOC o insuficiencia cardíaca y provocar neumonías típicas o atípicas, cuadros de tos persistente, cansancio prolongado o una hiperreactividad bronquial similar al asma. En los bebés y niños pequeños, en particular los menores de un año, sigue siendo la principal causa de bronquiolitis y de infecciones respiratorias agudas severas, con riesgo de internación en terapia intensiva.
Obieta remarcó que la circulación del VSR tiene una fuerte estacionalidad en los meses de otoño e invierno. Tras la pandemia de COVID-19, cuando el coronavirus desplazó a otros virus respiratorios, se observó un regreso con fuerza del VSR y de la influenza, incluso con actividad fuera de temporada. El cierre de ambientes, la escasa ventilación y el relajamiento de medidas como el uso de barbijo y el lavado de manos favorecen su transmisión.
Vacunas disponibles y grupos de mayor riesgo
Una de las herramientas clave para reducir las formas graves de la enfermedad es la vacunación. En la Argentina existe una vacuna contra el VSR incluida en el calendario nacional para embarazadas, que se aplica entre la semana 32 y 36 semanas y 6 días de gestación. Esta inmunización permite que la madre transfiera anticuerpos al bebé, protegiéndolo durante los primeros seis meses de vida, el período de mayor vulnerabilidad.
- Vacuna contra VSR para embarazadas, incluida en el calendario nacional.
- Vacuna adyuvantada para adultos mayores de 65 años y personas con comorbilidades (EPOC, cardiopatías, trasplantes, inmunodeficiencias severas).
- Vacunas para neumococo, que previenen neumonías bacterianas pero no reemplazan la inmunización contra VSR.
La infectóloga subrayó que la vacuna contra neumococo y la vacuna contra VSR son diferentes y complementarias, y que pueden aplicarse en forma simultánea el mismo día. Estudios realizados en el país demostraron que la inmunización en embarazadas redujo significativamente las consultas en guardias, las internaciones en terapia intensiva y las muertes por bronquiolitis.
Señales de alarma en bebés y cuidados en el hogar
En los lactantes, no siempre es posible prever cómo evolucionará un cuadro de bronquiolitis. Por eso, los pediatras insisten en prestar atención a ciertos signos: rechazo del pecho materno o del alimento, irritabilidad o somnolencia marcada, respiración rápida y superficial. Si el bebé presenta labios o puntas de los dedos morados, se trata de una señal de mala oxigenación y se debe consultar de inmediato al servicio de emergencias.
“Tenemos herramientas de prevención eficaces, tanto para embarazadas como para adultos mayores y personas con factores de riesgo. La vacunación y los cuidados cotidianos son claves para reducir las formas graves de infección por virus sincicial respiratorio”, destacó Obieta.
En el hogar, se recomienda ventilar los ambientes varias veces al día, evitar el humo de tabaco, reforzar el lavado de manos y el uso de barbijo en personas con síntomas respiratorios, especialmente si conviven con bebés, adultos mayores o pacientes con enfermedades crónicas. Los especialistas coinciden en que muchas de las conductas aprendidas durante la pandemia de COVID-19 deberían mantenerse para disminuir el impacto de todos los virus respiratorios, incluido el VSR.

