Alerta por falta de psiquiatras en guardia del hospital clave de Catamarca

Crecen las quejas por la atención en salud mental en Catamarca

Fachada del Hospital Interzonal San Juan Bautista de Catamarca

NewsITe

La situación de la salud mental en Catamarca volvió a quedar en el centro del debate tras una grave advertencia surgida desde el Hospital Interzonal San Juan Bautista, el principal efector público para personas adultas de la provincia. Una profesional del área denunció que, durante los días de semana, no hay psiquiatras asignados al sector de Emergencias, precisamente el dispositivo que recibe los casos más críticos.

Según pudo reconstruir Noticias Argentinas, la licenciada Sonia Carrizo, integrante del Departamento de Salud Mental, informó que la cobertura psiquiátrica actual se limita a los sábados, domingos y feriados, y sólo en el área de internación de guardia. En ese esquema, las personas que ingresan de lunes a viernes por emergencias relacionadas con intentos de suicidio, descompensaciones psicóticas o consumos problemáticos quedan sin la intervención directa de un especialista en psiquiatría.

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En la práctica, ante una crisis aguda, el abordaje inicial recae en psicólogos y médicos clínicos, quienes deben resolver situaciones de alta complejidad sin el respaldo permanente de un psiquiatra. La propia institución reconoce que la guardia de Psicología funciona de manera activa las 24 horas, pero la falta de psiquiatras en Emergencias se vuelve un eslabón débil en la cadena de atención, especialmente cuando aumentan las consultas por sobredosis, abstinencias severas o cuadros de riesgo para la vida.

Camas insuficientes y deficiencias en la red de atención

El Hospital San Juan Bautista, que depende del Ministerio de Salud provincial a cargo de Johana Carrizo, cuenta con 177 camas de internación, de las cuales apenas 14 están destinadas específicamente a Salud Mental. Cuando esa capacidad se ve desbordada, se recurre a camas de Clínica Médica, Neurología u otros servicios, lo que genera tensión sobre todo el sistema y, muchas veces, obliga a mantener pacientes en sectores que no están preparados para este tipo de cuidados.

En paralelo, el Centro Integral de Salud suma ocho camas más para pacientes con consumos problemáticos. No obstante, profesionales y equipos internos advierten que esa oferta resulta muy limitada frente a la demanda real: no todas las derivaciones pueden concretarse y, en muchos casos, las personas permanecen internadas en el hospital central sin contar con el espacio ni los recursos adecuados.

La advertencia también pone el foco en otro punto sensible: la transición de adolescentes que cumplen 16 años y dejan de atenderse en el Hospital de Niños Eva Perón para pasar al San Juan Bautista. Según describen desde el propio sistema de salud, ese cambio muchas veces ocurre sin una articulación ordenada, sin transferencia oportuna de la historia clínica y sin dispositivos intermedios que acompañen la reinserción a la comunidad luego de una internación prolongada.

Obras en marcha y responsabilidad política

La Provincia impulsa una obra de ampliación del Hospital San Juan Bautista que registra alrededor de un 30% de avance. El proyecto contempla la incorporación de consultorios para atención inmediata, sala de shock room, diagnóstico por imágenes y otros servicios concentrados en una nueva guardia. Si bien se trata de una inversión edilicia relevante, los equipos de salud mental remarcan que la infraestructura, por sí sola, no resuelve la falta de psiquiatras ni la ausencia de dispositivos comunitarios como centros de día, atención domiciliaria o programas de inserción sociolaboral.

Informes previos elaborados por profesionales del hospital ya habían dejado constancia de problemas estructurales: instalaciones eléctricas deterioradas, mobiliario dañado, falencias en el mantenimiento general y dificultades contractuales que impactan en la disponibilidad efectiva de especialistas. La denuncia actual se inscribe en esa serie de alertas que vienen marcando, desde hace tiempo, un escenario de precariedad para la atención en salud mental.

En este contexto, la responsabilidad política alcanza al gobernador Raúl Jalil y a la ministra Johana Carrizo, dado que el hospital depende de la órbita provincial y cualquier refuerzo de personal, presupuesto o red de derivaciones requiere decisiones del Poder Ejecutivo. Si bien la advertencia no implica, por sí misma, un abandono deliberado de pacientes ni permite atribuir consecuencias clínicas concretas a un funcionario, sí deja en evidencia carencias operativas en el principal centro público de adultos de Catamarca y vuelve urgente una respuesta integral a la crisis de salud mental.

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