Los salarios de los trabajadores privados registrados aumentaron 1,9% en junio, pero la mejora no alcanzó para superar la inflación del período, que también fue del 1,9%. De esta manera, los ingresos lograron acompañar la suba de precios, aunque no generaron una recuperación en términos reales.

Los salarios de los trabajadores privados registrados aumentaron 1,9% en junio, en línea con la inflación registrada durante el mismo mes. El dato refleja que los ingresos lograron acompañar la evolución de los precios, pero no alcanzaron a generar una mejora del poder adquisitivo.
La cifra surge del Índice de Salarios elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y vuelve a poner el foco sobre la dificultad de los ingresos para recuperar el terreno perdido frente a la inflación.
Aunque el incremento mensual permitió evitar una nueva pérdida en términos reales, el resultado tampoco significó una recuperación. Para que el salario gane poder de compra, los aumentos deben ubicarse por encima de la inflación durante un período sostenido.
El salario todavía tiene una cuenta pendiente
El comportamiento de junio adquiere mayor relevancia cuando se analiza la evolución acumulada. El hecho de que los salarios acompañen a los precios en un determinado mes no significa que hayan recuperado las pérdidas registradas durante períodos anteriores.
Por eso, la discusión salarial continúa centrada no solamente en los porcentajes de aumento acordados, sino también en cuánto pueden recuperar los trabajadores de su capacidad de compra.
En un contexto de inflación más moderada, las negociaciones paritarias enfrentan un escenario diferente al de los últimos años. Los incrementos ya no deben responder a saltos mensuales de precios tan elevados, pero sí necesitan contemplar la pérdida acumulada del salario real.
La evolución tampoco es uniforme entre todos los trabajadores. Mientras los salarios privados registrados tuvieron una suba del 1,9% en junio, los ingresos del sector público avanzaron 3,4% durante el mismo período.
El resultado muestra así una situación todavía desfavorable para los trabajadores privados: el salario logró empatarle a la inflación, pero no consiguió ganarle. Y mientras no se registren aumentos por encima de los precios de manera consecutiva, la recuperación del poder adquisitivo seguirá siendo una cuenta pendiente.

