El curioso número 6 de “Chimy” Ávila en Independiente

El delantero santafesino y una elección que da que hablar en Avellaneda

Ezequiel Chimy Ávila presentado como refuerzo de Independiente con la camiseta número 6

NewsITe

Ezequiel “Chimy” Ávila fue presentado oficialmente como refuerzo de Independiente y, más allá de su trayectoria en el fútbol español, lo que primero llamó la atención en Avellaneda fue el dorsal elegido: el santafesino usará la camiseta número 6, un número históricamente asociado a marcadores centrales y no a goleadores.

– Publicidad –

La elección tiene una explicación pragmática. Ávila llegó al “Rojo” con la temporada ya en marcha y debió elegir entre los números disponibles en el plantel profesional. Entre esas opciones apareció la 6, un dorsal poco habitual para un centrodelantero, pero que finalmente será la nueva marca registrada del atacante en el fútbol argentino.

Su arribo se produce días después de la asunción del flamante entrenador Jadson Viera Castro, brasileño-uruguayo con pasado reciente en Nacional de Montevideo, quien reemplaza a Gustavo Quinteros al frente del primer equipo. La dirigencia de Independiente apuesta a que el tándem Viera–Ávila le devuelva peso ofensivo y competitividad al conjunto de Avellaneda.

Un refuerzo estelar para el mercado de pases invernal

El “Chimy” se transformó en una de las incorporaciones más fuertes del mercado de invierno del fútbol argentino. Además del impacto mediático que genera ver a un delantero con la 6, su llegada supone la de un futbolista con casi una década de experiencia en LaLiga, una vidriera de elite a nivel mundial.

El caso remite inevitablemente a otro episodio curioso del fútbol argentino reciente: el de Walter Bou en Boca Juniors en 2020. En aquel momento, el atacante regresó de un préstamo en plena disputa de la Copa Libertadores y, con la lista de buena fe ya cerrada, debió ocupar el lugar del defensor paraguayo Junior Alonso. Por reglamento, tuvo que heredar su número y terminó jugando con la camiseta 6, una rareza que ahora encuentra eco en Avellaneda.

De las inferiores de Boca a consolidarse en España

Nacido en Rosario y con paso por las divisiones juveniles de Boca, Ávila inició su recorrido profesional en Tiro Federal, entre la B Nacional y el Torneo Federal A. Desde allí dio el salto a San Lorenzo, donde disputó 30 encuentros en tres años y convirtió dos goles, una etapa que no fue rutilante en lo estadístico pero que le abrió la puerta al fútbol europeo.

Su consolidación llegó en el Huesca: primero logró el ascenso a Primera División y luego firmó una muy buena campaña en LaLiga, con 10 tantos en la temporada siguiente. Ese rendimiento despertó el interés de Osasuna, que invirtió 2,7 millones de euros para quedarse con su ficha. En el conjunto de Pamplona jugó cinco años, acumulando 28 goles en 123 partidos y convirtiéndose en una de las referencias ofensivas del equipo.

En el inicio de la temporada 2023/24, el delantero de 32 años pasó al Real Betis. Sin embargo, la competencia interna le restó minutos como titular y su producción goleadora se resintió: apenas ocho tantos en las últimas tres campañas, un registro por debajo de sus mejores años pero que no impidió que Independiente lo considere una pieza clave para su renovación ofensiva.

Expectativas en el Rojo y una frase que resonó en el mercado

Durante su presentación, Ávila dejó una declaración que no pasó inadvertida: aseguró que “ya vendrá el momento” para jugar en Boca o en Rosario Central, club donde se desempeña su hermano Gastón. Lejos de ser una frase rupturista, el delantero buscó expresar que esos afectos existen, pero que hoy su prioridad es Independiente y el desafío de volver a destacarse en el fútbol argentino.

En Avellaneda, dirigentes y cuerpo técnico esperan que el “Chimy” recupere su mejor versión: potencia física, agresividad en la presión alta y gol, características que supo mostrar en España. Su experiencia en partidos de alto ritmo y su capacidad para adaptarse a distintos sistemas ofensivos son vistos como un plus para un Independiente que necesita resultados inmediatos.

Con la camiseta número 6 en la espalda, Ávila intentará convertir una rareza numérica en una marca propia. Si los goles acompañan, el inusual dorsal puede transformarse en un nuevo símbolo para los hinchas del Rojo y en una de las postales más curiosas del presente torneo argentino.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -